En un encuentro de baloncesto lleno de vértigo, velocidad y descontrol, el Betis cayó derrotado en su enfrentamiento contra el Oviedo. Este fue un juego de alto riesgo y una de las seis citas exigentes que le queda al equipo verdiblanco para demostrar su capacidad. Sin embargo, la falta de control y piernas de los jugadores del Betis, obligados a multiplicarse y cargarse de minutos debido a la escasez de efectivos, se hizo evidente en este encuentro.
El partido se desarrolló en Pumarín, un escenario donde se libró una batalla que dejó al conjunto de Savignani malparado. Hicieron lecturas erróneas, se desfondaron en el último cuarto, pecaron de exceso de individualismo, marraron tiros libres en momentos clave y permitieron canastas gratuitas. A pesar de que sus rivales no brillaron particularmente, con un discreto 31% en el triple y un 52% en el tiro libre, el Betis no pudo evitar la derrota.
El inicio del partido fue prometedor para el Betis, con dos primeras tentativas desde la cuerda de 6,75 metros que mostraban sus intenciones en Pumarín. Sin embargo, Marc Martí del Oviedo fue capaz de duplicar estos aciertos en un inicio vertiginoso y acelerado de partido. El Betis encajó un 9-0, pero logró recuperarse y tomar la delantera con un 19-24 tras el primer toque de campana.
Savignani dio un respiro a Joaquín Rodríguez, el único del quinteto inicial que había jugado el cuarto de apertura al completo. A pesar de que el Betis llegó a tener una ventaja de siete puntos, no supo cambiar el ritmo y detener el partido, lo que permitió al Oviedo igualar el marcador.
A medida que avanzaba el partido, las debilidades del Betis se hicieron más evidentes. Horton, del Oviedo, se convirtió en el máximo anotador del choque, y el Betis no lograba controlar el rebote. Además, concedían cada vez más tiros abiertos. En un momento crítico, el Betis erró tres tiros libres seguidos hasta que Berzins, con el tablero del tercer cuarto iluminándose, logró darles una mínima ventaja.
El último cuarto del partido fue especialmente intenso. Kuksiks anotó el undécimo y el duodécimo triple para el Betis, pero Mikel Sanz del Oviedo hizo un costa a costa para machacar sin oposición. A partir de ahí, el Betis entró en territorio oscuro, y sus intentos de jugar largo y contemporizar no dieron resultados.
El desgaste y el ritmo infernal del partido pasaron factura al equipo. A pesar de los esfuerzos de Polanco y Berzins, y de los fallos en tiros libres del Oviedo, el Betis no logró evitar la derrota. Horton, del Oviedo, cerró el encuentro desde el 4,60, para el lamento de la tropa de Savignani, cuyo esfuerzo esta vez no tuvo premio.
Los datos finales del encuentro evidenciaban lo que estaba concediendo el Betis: siete triples, un 57 por ciento en el tiro de campo del Oviedo, así como el dominio del rebote. A Joaquín Rodríguez, uno de los jugadores clave del Betis, lo había dosificado Savignani y jugó menos de tres minutos del segundo cuarto.
Las grietas evidentes en el juego del Betis deben ser corregidas si quieren tener éxito en sus próximos compromisos. A pesar de la derrota, el equipo demostró una gran tenacidad y se resistió hasta el final. Este espíritu de lucha será fundamental en sus próximos partidos, ya que todavía tienen seis citas exigentes por delante.
