Fachada del Banco de España, en Madrid.

El Banco de España eleva su previsión de crecimiento económico y advierte de una inflación más lenta

Las últimas previsiones macroeconómicas del Banco de España revelan una perspectiva económica más positiva para España, pero también prevén una desinflación más lenta. Según las cifras publicadas el martes, se espera que la economía española, que creció un 2,5% en 2023, se expanda un 2,3% en 2024, cuatro décimas por encima de la previsión anterior del 1,9% hecha en marzo.

Además, las previsiones para 2025 y 2026 se mantienen en el 1,9% y el 1,7% respectivamente. La tasa de desempleo, que se situó en el 12,2% en 2023, se prevé que siga una tendencia descendente en los próximos años, aunque se estima que se mantendrá por encima del 11% en 2026.

En términos de inflación, se espera una corrección más lenta. Después de registrar una inflación media del 3,4% en 2023, ahora se prevé un promedio del 3% para 2024, superior al 2,7% previsto en marzo. Además, las previsiones del IPC para 2025 y 2026 también han aumentado en una décima, hasta el 2% y el 1,8% respectivamente.

Optimismo económico y riesgos potenciales

La nueva estimación de crecimiento del PIB del 2,3% para 2024 es más optimista que la del Gobierno español, que es del 2%, y se acerca a la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha elevado su proyección para la economía española este año hasta el 2,4%.

Sin embargo, existen diversos riesgos que podrían alterar este optimismo económico. Entre ellos se encuentran las tensiones geopolíticas, posibles episodios de turbulencias financieras internacionales y, a nivel doméstico, una ejecución débil de los fondos europeos ‘Next Generation EU’.

Además, el plan de ajuste presupuestario para el periodo 2025-2028, que el Gobierno español deberá presentar en septiembre para cumplir con las nuevas reglas fiscales de la UE, también podría tener un impacto en el crecimiento económico. Según el Banco de España, la implementación de este plan podría resultar en un menor grado de dinamismo económico a lo largo del periodo de proyección.

La economía española también podría verse afectada por el aumento de los precios de la energía, el agotamiento del turismo internacional y el desvanecimiento de la demanda embalsada de bienes y servicios procedente de la crisis sanitaria.

Desinflación y déficit público

En cuanto a la inflación, se espera que la desaceleración de los precios de los alimentos continúe en los próximos trimestres. Sin embargo, se anticipa que «la ralentización de los precios de los alimentos mostrará algunos altibajos en los próximos meses», especialmente si se revierte la rebaja del IVA para algunos alimentos básicos que ha estado en vigor desde enero de 2023.

Respecto al déficit público, las nuevas perspectivas del Banco de España mejoran ligeramente sus previsiones sobre el déficit del conjunto de las administraciones públicas, que ahora se sitúan en el 3,3% del PIB para 2024; el 3,1% para 2025 y el 3,2% para 2026. Sin embargo, estos porcentajes superan el tope del 3% del PIB, lo que podría llevar a la economía española al Procedimiento de Déficit Excesivo previsto en las reglas fiscales de la UE.

En definitiva, las últimas previsiones del Banco de España muestran un panorama económico más optimista para España. Sin embargo, también destacan varios riesgos que podrían afectar a este crecimiento, así como una corrección más lenta de la inflación.

Por Dani