Diagnóstico temprano y cirugía individualizada frente al cáncer de mama en Quirónsalud Murcia

El cáncer de mama es el tumor más habitual entre las mujeres y el más diagnosticado en todo el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año se identifican más de dos millones de nuevos casos, mientras que se estima que una de cada ocho mujeres lo desarrollará a lo largo de su vida.

En las últimas décadas, el pronóstico de esta enfermedad ha mejorado de forma significativa gracias al avance del diagnóstico precoz y de los tratamientos, que han contribuido a aumentar la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) señala que los programas de cribado mediante mamografía en mujeres de 50 a 69 años reducen la mortalidad aproximadamente un 40 %. La detección en fases tempranas facilita tratamientos más eficaces y, en muchos casos, menos agresivos.

La Dra. Marta Huertas, especialista en diagnóstico por imagen de patología mamaria, y la Dra. Tatiana Nicolás, cirujana especialista en mama del Hospital Quirónsalud Murcia, explican la evolución de las técnicas de imagen y las alternativas quirúrgicas disponibles.

Cribado y señales de alerta del cáncer de mama

Edad recomendada para las mamografías

En mujeres sin síntomas y sin factores de riesgo, los programas de cribado recomiendan realizar una mamografía bilateral cada dos años entre los 50 y los 69 años. Este seguimiento permite identificar lesiones en estadios iniciales, cuando el tratamiento suele ser menos agresivo y las posibilidades terapéuticas son mayores.

Las guías europeas plantean ampliar el cribado a las mujeres de entre 45 y 74 años, una medida que ya se aplica en algunas comunidades autónomas. Por su parte, las guías americanas contemplan iniciar estas revisiones a partir de los 40 años.

Cuando hay factores de riesgo, los estudios mamarios deben personalizarse según el tipo y el nivel de riesgo de cada paciente. Ante cualquier cambio en la mama, sin importar la edad, se recomienda consultar con un profesional médico.

Síntomas que requieren valoración médica

Aunque la gran mayoría de los casos se registra en mujeres, alrededor del 1 % de los cánceres de mama afecta a hombres. Entre los signos que deben motivar una consulta figuran la aparición de un bulto en la mama o en la axila, así como cambios cutáneos, incluidos hundimiento, engrosamiento o enrojecimiento.

También deben evaluarse la retracción del pezón, la descamación, la secreción y cualquier modificación en el tamaño o la forma de la mama.

Densidad mamaria y pruebas de imagen

Qué implica tener mamas densas

Una mama densa es aquella en la que predomina el tejido glandular sobre el tejido graso. Se trata de una característica frecuente que puede dificultar la detección precoz de lesiones, ya que el tejido denso y algunos tumores pueden mostrar una apariencia similar en las imágenes.

Además, una mayor densidad mamaria se asocia a un incremento del riesgo de desarrollar cáncer de mama, aunque tener mamas densas no equivale a padecer la enfermedad. Según la Dra. Marta Huertas, la densidad mamaria no es una patología, pero debe considerarse al interpretar las imágenes y decidir si son necesarias pruebas complementarias.

En determinados casos, la mamografía convencional no aporta toda la información necesaria. Por ello, el estudio se adapta a las características de cada mama y al riesgo individual de la paciente.

Mamografía 3D o tomosíntesis

La mamografía es una prueba radiológica que estudia la mama mediante rayos X. Es rápida, no requiere preparación previa y suele ser bien tolerada con los equipos actuales.

La Unidad de Mama del Hospital Quirónsalud Murcia dispone de tecnología de tomosíntesis, o mamografía 3D, que obtiene imágenes en varios planos. Esta técnica reduce la superposición de tejidos y puede facilitar la identificación de lesiones que podrían permanecer ocultas en una mamografía convencional en dos dimensiones.

La tomosíntesis ayuda a detectar lesiones en fases más tempranas, mejora la valoración de las mamas densas y puede reducir la necesidad de pruebas adicionales o repeticiones. Dependiendo de los hallazgos y del riesgo, también pueden valorarse pruebas como la ecografía, la resonancia magnética o la mamografía con contraste.

Biopsia guiada por tomosíntesis

La biopsia asistida por vacío guiada por tomosíntesis está integrada en la mamografía 3D y permite obtener muestras de tejido para su análisis histológico. Se utiliza en lesiones que no resultan visibles con otras técnicas, como la ecografía.

La Dra. Huertas indica que es un procedimiento ambulatorio realizado por el radiólogo de mama bajo anestesia local. Al estar guiado por tomosíntesis, permite evaluar con mayor precisión lesiones concretas, entre ellas determinadas distorsiones difíciles de reconocer mediante mamografía convencional. Frente a las biopsias asistidas por vacío en dos dimensiones, supone menor radiación y menos tiempo de procedimiento.

Mamografía con contraste

El cáncer de mama puede provocar la formación de nuevos vasos sanguíneos que lo irrigan, un fenómeno denominado neoangiogénesis. La mamografía con contraste permite detectar estos cambios tras administrar por vía intravenosa contraste yodado, como ocurre en una TAC.

Esta técnica proporciona información anatómica y funcional, ya que identifica aumentos de vascularización que pueden asociarse a lesiones tumorales. En el Hospital Quirónsalud Murcia se realiza de forma rápida y ambulatoria dentro del estudio avanzado de la mama.

Está indicada, entre otros supuestos, cuando existe contraindicación para una resonancia magnética, como en casos de claustrofobia, presencia de determinados dispositivos incompatibles o dificultades de movilidad. También puede emplearse para la estadificación local del cáncer de mama, ante sospecha de recidiva local en pacientes ya intervenidas, en mujeres con alto riesgo genético y mamas densas, para monitorizar tratamientos de quimioterapia o ante hallazgos no concluyentes en pruebas convencionales.

Cirugía y tratamiento del cáncer de mama

Finalidad curativa y tratamiento neoadyuvante

Aunque el cáncer de mama se considera una enfermedad sistémica, la cirugía continúa siendo un pilar fundamental del tratamiento. En más del 95 % de los casos, la intervención tiene finalidad curativa. En menos del 5 %, la cirugía es paliativa y busca mejorar la calidad de vida en tumores agresivos, avanzados y con gran afectación local, evitando complicaciones como sangrado, sobreinfecciones o dolor.

La intervención permite el control local del tumor, limita su crecimiento y reduce el riesgo de extensión a ganglios linfáticos u otros órganos. El abordaje suele combinar cirugía, tratamiento sistémico y, cuando está indicada, radioterapia.

El diagnóstico precoz permite operar directamente en un número creciente de casos. Sin embargo, en determinadas situaciones se administra tratamiento sistémico antes de la cirugía, conocido como tratamiento neoadyuvante. Puede incluir quimioterapia, fármacos anti-HER2neu u hormonoterapia.

Su objetivo es disminuir el tamaño del tumor y favorecer una cirugía menos agresiva, evitando en algunos casos la mastectomía. También se indica cuando hay afectación de los ganglios axilares y en tumores HER-2 neu y triples negativos de dos o más centímetros, debido a que su administración antes y después de la cirugía mejora el pronóstico. La radioterapia, cuando se prescribe, se administra habitualmente después de la intervención.

Cirugía conservadora y mastectomía

La extirpación completa de la mama no siempre es necesaria. El tratamiento quirúrgico es cada vez más conservador y, cuando las características del tumor lo permiten, se intenta extraer la lesión con márgenes de seguridad preservando la mayor cantidad posible de tejido sano. Esta cirugía conservadora suele completarse con radioterapia.

La mastectomía puede estar indicada cuando existe una mala relación entre el tamaño tumoral y el volumen de la mama, hay amplias áreas de microcalcificaciones, tumores multicéntricos, falta de respuesta adecuada al tratamiento neoadyuvante o contraindicación para la radioterapia tras una cirugía conservadora. En algunos casos, también responde a la preferencia de la paciente.

La mastectomía bilateral se recomienda cuando hay cáncer en ambas mamas con indicación quirúrgica en los dos lados. Asimismo, se contempla en pacientes con mutaciones genéticas asociadas a un alto riesgo de cáncer de mama, como las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. De forma excepcional, puede valorarse ante un deseo expreso de la paciente.

Principales tipos de intervención

La elección de la técnica depende de las características del tumor y de cada paciente. El objetivo es unir la seguridad oncológica con el mejor resultado estético posible.

La cirugía conservadora consiste en la exéresis local del tumor con márgenes de seguridad adecuados, seguida de radioterapia. Es el tratamiento estándar siempre que las características de la enfermedad lo permitan.

En determinados casos se practica una mastectomía conservadora de piel y pezón, que preserva la piel y el complejo areola-pezón y permite una reconstrucción con prótesis inmediata o diferida. En pacientes seleccionadas puede realizarse mediante abordajes mínimamente invasivos, con una incisión a través de la axila. Según la Dra. Tatiana Nicolás, esta opción mejora el resultado estético y reduce el riesgo de sangrado, manteniendo la seguridad oncológica.

La mastectomía radical modificada supone retirar todo el complejo mamario, incluida la piel y el complejo areola-pezón, aunque es una técnica utilizada cada vez con menor frecuencia.

La Dra. Nicolás destaca también la importancia de la simetrización, orientada a conservar la armonía entre ambos pechos. En ocasiones, esto puede requerir cirugía en la mama no afectada para evitar deformidades y reducir el impacto psicológico y social de la intervención.

Importancia del ganglio centinela

El ganglio centinela es el primer ganglio al que podría llegar el cáncer de mama en caso de afectación axilar. Su análisis permite determinar si la enfermedad se ha extendido a los ganglios linfáticos y ayuda a decidir la necesidad de linfadenectomía, tratamiento sistémico o radioterapia.

La cirugía del ganglio centinela se realiza durante una cirugía conservadora o una mastectomía si la evaluación clínica y radiológica previa de la axila no muestra afectación ganglionar. También se indica en pacientes que han recibido tratamiento sistémico antes de la cirugía y presentan negativización ganglionar tras ese tratamiento.

Recuperación y atención integral

La recuperación depende del tipo de cirugía y de las características individuales de cada paciente. Tras una cirugía conservadora, suele requerir entre siete y diez días. Cuando se realiza reconstrucción con prótesis, el proceso puede extenderse entre uno y dos meses.

Los tratamientos adyuvantes posteriores, como la radioterapia o el tratamiento sistémico, pueden prolongar el tiempo global de recuperación. La cirugía mamaria tiene, además, un importante impacto físico y emocional, por lo que el abordaje incluye la planificación terapéutica, la valoración estética, la búsqueda de simetría y el seguimiento posterior.

En la Unidad de Mama del Hospital Quirónsalud Murcia, la coordinación entre radiología y cirugía permite ofrecer un abordaje integral de la enfermedad y acompañar a cada paciente en las distintas etapas del proceso.