Estas son las calles más instagrameables (y poco conocidas) de Sevilla

Sevilla, una ciudad que atrae millones de visitantes cada año, es conocida por sus monumentos famosos y puntos turísticos conocidos. Sin embargo, más allá de estos lugares, Sevilla alberga un conjunto de calles menos transitadas aunque igualmente cautivadoras, ideales para capturar en fotografías y compartir en las redes sociales. Los propios sevillanos son los primeros en disfrutar de estos rincones, explorando callejones pintorescos, pasajes escondidos y lugares llenos de historia y encanto.

Uno de estos rincones es la Calle Verde, situada en el Barrio de San Bartolomé. Aunque a simple vista no destaca por sus monumentos o fachadas imponentes, su encanto reside en su estrechez, su arquitectura tradicional y la exuberante vegetación que asoma entre los muros. Uno de los tesoros escondidos que se pueden vislumbrar desde esta calle es el Patio de la Casa de los Padilla, que ahora se ha transformado en un encantador hotel.

Otro de los lugares menos conocidos es el Paseo de la O, ubicado en el barrio de Triana, a lo largo de las orillas del río Guadalquivir. Este paseo ofrece una combinación perfecta de historia, arquitectura y belleza natural, con vistas impresionantes del río Guadalquivir y del Puente de Triana, especialmente al atardecer. El Paseo de la O está rodeado de encantadoras casas blancas adornadas con exuberante vegetación, que sirven como el telón de fondo perfecto para capturar momentos únicos.

El Callejón del Agua, conocido antiguamente como «Muro del Agua», es una reminiscencia del pasado histórico de Sevilla. En su interior llevaba dos tubos que conducían el agua de los Caños de Carmona hasta los jardines de los Reales Alcázares. Hoy en día, la mayoría de la calle está cubierta por estructuras metálicas de las que crecen plantas, y es posible encontrar placas conmemorativas en las fachadas de las viviendas.

En la misma línea, la Calle Habana, que forma parte de la antigua Real Casa de la Moneda, conserva el encanto de la Sevilla del siglo XVI. Aunque hoy en día es un núcleo residencial, sus arquerías, su solería empedrada y su toque castellano hacen que recorrer esta calle parezca un viaje en el tiempo.

La Calle Mármoles, ubicada en el Barrio de San Bartolomé, guarda un tesoro arqueológico que pocos conocen. Entre sus estrechas calles, se encuentran las columnas que son vestigios del pasado romano de la ciudad. Aunque hoy en día solo quedan en este lugar tres de las seis columnas originales, estas impresionantes estructuras de granito egipcio son testigos de la historia de Sevilla.

Finalmente, el Pasaje de la Valvanera, una obra que data de 1930, es un curioso enclave del barrio de la Macarena. Este pasaje conecta la calle San Luis con Relator, a través de un recorrido visualmente sorprendente. Desde su entrada a través de un postigo en la calle San Luis, el pasaje atraviesa una galería que poco a poco se transforma en un espacio lleno de vida y color.

En resumen, Sevilla es una ciudad que tiene mucho que ofrecer más allá de sus puntos turísticos más conocidos. Sus calles y rincones menos transitados son una fuente de inspiración para los amantes de la fotografía y una oportunidad para descubrir la historia y el encanto de esta ciudad andaluza.