Colocación asientos en la fabrica del grupo Chery en Wuhu (China).

Aranceles de la UE a coches eléctricos chinos: ¿Proteccionismo o estrategia comercial?

En un panorama global en el que las tensiones comerciales y aranceles a productos importados son cada vez más comunes, la industria automotriz no es ajena a este fenómeno. Recientemente, la Unión Europea (UE) ha anunciado la implantación de aranceles a los coches eléctricos importados de China, una decisión que ha provocado diversas reacciones en la industria y plantea interrogantes sobre el futuro de la competitividad en el sector.

Zhang Guibing, director general de Chery Internacional, una de las principales marcas de automóviles en China, comentó en septiembre pasado que entiende las medidas proteccionistas de Europa. Añadió: «Es normal y entendemos que Europa quiera proteger su industria local, porque necesita hacerlo», y continuó afirmando que no cambiarán su manera de trabajar, ya que Chery ha exportado durante muchos años y ha enfrentado diversas políticas regulatorias desde su inicio en 2001.

La amenaza de aranceles a los coches chinos se ha hecho efectiva esta semana por parte de la UE, con una fecha límite del 4 de julio para que entren en vigor los nuevos aranceles a los coches eléctricos que vengan de China.

¿El objetivo detrás de los aranceles?

Más allá de la protección industrial, la intención política detrás de la imposición de estos aranceles de hasta el 38,1% podría ser la búsqueda de un acuerdo bilateral comercial con China para conseguir condiciones más equilibradas entre ambos mercados. En estos momentos, la balanza comercial en la industria automotriz está a favor de China, con los coches europeos que importa de Europa sujetos a un arancel del 15%, mientras que los coches chinos importados a Europa solo pagan un 10%.

La Comisión Europea parece buscar un equilibrio en el que todos los fabricantes europeos estarían de acuerdo para «jugar con las mismas reglas». Sin embargo, este movimiento es más un disparo al aire que una idea fundamentada, ya que la amenaza de aranceles parece ser una estrategia para buscar una solución compatible con la Organización Mundial de Comercio (OMC), según comentó Margaritis Schinas, vicepresidente del colegio de comisarios de la Comisión Europea.

El avance de la electrificación en Europa es muy desigual, con países como Noruega con un 82% de coches eléctricos, mientras que otros como España no llegan al 5%. Los coches híbridos enchufables (combustión más eléctrico), que China está empezando a traer, podrían verse menos afectados por la política arancelaria, ya que a priori solo afectaría a los eléctricos puros.

Reacciones de los fabricantes

La mayoría de los constructores europeos, con una mentalidad más moderna y una perspectiva más global, no ven con buenos ojos la imposición de aranceles a los chinos. Marcas como Seat y el Grupo Stellantis, el mayor de Europa, han manifestado su oposición a estas medidas.

El consorcio Stellantis ha expresado que no apoya medidas que contribuyan a la fragmentación mundial. Por su parte, BMW también critica la medida, Oliver Zipse, CEO de BMW, señaló que las medidas proteccionistas como la introducción de aranceles a las importaciones no ayudan a competir en los mercados internacionales.

La marca china MG (perteneciente a SAIC Motors), una de las que estaría más afectadas, muestra su «oposición a la medida comercial proteccionista, y creemos que supondrá una barrera significativa para el mercado».

La respuesta de China

La Cámara de Comercio de China ante la Unión Europea ha manifestado que China está más dispuesta a negociar con la UE para evitar en la medida de lo posible una guerra comercial. El portavoz del ministerio de exteriores chino, Lin Jian, emplaza a Europa a «escuchar atentamente las voces objetivas y racionales de todos los ámbitos de la vida, corregir inmediatamente sus prácticas erróneas, dejar de politizar las cuestiones económicas y comerciales y manejar adecuadamente las fricciones económicas y comerciales a través del diálogo y la consulta».

Para contrarrestar los efectos de posibles aranceles, los fabricantes chinos están empezando a construir y compartir fábricas en suelo europeo, con el objetivo de fabricar coches con el sello ‘hecho en Europa’ y salvar así posibles contramedidas arancelarias.

Por Daniel