Una neurocirujana extrae un gusano de 8 centímetros del cerebro de una paciente.

El independiente candidato a la presidencia de EEUU, Robert F. Kennedy Jr., un miembro notable de la prominente saga Kennedy, reveló en una declaración judicial en 2012, durante su proceso de divorcio, que sus médicos le habían diagnosticado con un gusano muerto en el cerebro. Esta afirmación fue recogida por ‘The New York Times’ en una publicación reciente.

«Un gusano que se metió en mi cerebro y se comió una porción y entonces murió«, contó Kennedy en la declaración. De acuerdo a los médicos que le atendieron, el quiste que aparecía en los escáneres correspondía a «los restos de un parásito», que él sospecha que contrajo en algún viaje al Sur de Asia.

Pero, ¿cómo puede un gusano meterse e infectar el cerebro? Los parásitos que pueden afectar al cuerpo humano son muchos y variados. Sin embargo, en base a los síntomas que Kennedy describe, los médicos consultados por ‘The New York Times’ señalan que lo que sufrió el candidato fue una infección con larvas de la tenia del cerdo, ‘Taenia solium’ (tenia, solitaria), uno de los múltiples tipos de tenia que pueden infectar el cerebro. Esto ocurre cuando una persona ingiere accidentalmente huevos de tenia del cerdo, los huevos eclosionan en los intestinos y las larvas pueden viajar a otros órganos, incluido el cerebro. Allí forman quistes, provocando una afección conocida como neurocisticercosis.

¿Cómo se contagian las personas la neurocisticercosis? Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, «una persona se contagia la neurocisticercosis mediante la ingesta de huevos microscópicos que se encuentran en las heces de una persona que tiene una solitaria intestinal.»

Por ejemplo, una persona ingiere carne de cerdo infectada mal cocinada y contrae una infección de la solitaria en los intestinos. Esa persona traspasa los huevos de la solitaria a sus heces. Si la persona no se lava las manos correctamente luego de usar el baño, puede contaminar alimentos o superficies con heces que contengan dichos huevos. Otra persona puede ingerir estos huevos si come alimentos contaminados. Una vez que se encuentran dentro del cuerpo, los huevos se abren y se transforman en larvas que encuentran su camino hasta el cerebro. Estas larvas ocasionan neurocisticercosis.

La cisticercosis humana puede tener efectos devastadores para la salud. Las larvas, que se denominan ‘cisticercos’, se pueden desarrollar en los músculos, la piel, los ojos y el sistema nervioso central. Cuando lo hacen en el cerebro, la enfermedad se denomina neurocisticercosis, causa síntomas como cefaleas intensas, ceguera, convulsiones y ataques epilépticos y, en algunos casos, puede ser mortal.

La infección por T. solium se suele caracterizar por la aparición de síntomas leves e inespecíficos. Puede cursar con dolor abdominal, náuseas, diarrea o estreñimiento, que aparecen alrededor de ocho semanas después de ingerir carne que contenga cisticercos, una vez que la tenia se ha desarrollado completamente en el intestino.

Esos síntomas pueden mantenerse hasta que la tenia muere como resultado del tratamiento (en caso contrario, puede vivir durante varios años). Si no se trata, la infestación suele persistir de dos a tres años.

El periodo de incubación es variable y pueden no aparecer síntomas durante años.

Las personas corren un mayor riesgo de contraer neurocisticercosis mediante la ingesta de los huevos del parásito:

• Si tienen una infección de la solitaria (esto se denomina autoinfección).

• Si viven con alguien que tiene la solitaria.

• Si ingieren alimentos preparados por alguien que tiene una infección de la solitaria.

La neurocisticercosis es una enfermedad prevenible. El lavado correcto de las manos y el tratamiento de las personas con infección de la solitaria podría reducir drásticamente la cantidad de infecciones nuevas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que para prevenir, controlar y, eventualmente, eliminar T. solium se deben efectuar intervenciones de salud pública que abarquen los sectores de la veterinaria, la salud humana y el medio ambiente.

Así, además de tratamiento médico, la organización aboga por otras medidas como la intervención en los cerdos (vacunación más tratamiento antihelmíntico), educación en higiene y alimentación, mejora de la ganadería porcina (no dejar cerdos en libertad) y mejora de la inspección y los procesos de elaboración de productos cárnicos.

En Estados Unidos, se calcula que hay unas 1.000 hospitalizaciones nuevas por año debido a la neurocisticercosis. Los casos se informan con mayor frecuencia en Nueva York, California, Texas, Oregón e Illinois. En general, la mayoría de las personas de EEUU que tienen neurocisticercosis vienen de regiones en las que la enfermedad es común, lo cual incluye Latinoamérica.

Según datos de la OMS, la T. solium es la causa del 30% de los casos de epilepsia en muchas zonas endémicas donde hay cerdos en libertad cerca de donde viven las personas. En las comunidades de alto riesgo, el 70% de los casos de epilepsia son atribuibles a T. solium. Más del 80% de los 50 millones de personas afectadas en el mundo por epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos bajos.