Los esquiadores españoles han demostrado su capacidad de adaptación ante la creciente falta de nieve natural, utilizando técnicas y tecnologías innovadoras para mantener su preparación física y técnica. Entre las soluciones adoptadas, destaca la utilización de instalaciones ‘indoor’ y la simulación de entrenamientos en nieve a través de métodos de entrenamiento en seco. Olmo Hernán, presidente de la RFEDI, explica: “Hemos innovado en las pretemporadas y preparaciones físicas tratando de simular entrenamientos en nieve con métodos de entrenamiento en seco. Utilizamos más las instalaciones ‘indoor’ en las que hay ‘SnowDomes’ o soluciones en carretera para disciplinas de velocidad”.
Sin embargo, no todas las disciplinas del esquí se han visto igualmente afectadas por la falta de nieve natural. El ‘freeride’, por ejemplo, ha sido una de las más perjudicadas debido a su necesidad de contar con kilómetros de nieve natural esquiables para poder desarrollarse en condiciones óptimas. En contraposición, otras disciplinas han conseguido sobreponerse a la falta de nieve mediante el uso de tecnología de creación de nieve artificial.
Un ejemplo de adaptación lo encontramos en el esquiador de fondo Jaume Pueyo, que ha logrado incorporar a su rutina de entrenamiento los ‘rollers’, esquís con ruedas. Pueyo explica: “Nosotros la suerte que tenemos es que en verano podemos seguir entrenando con ‘rollers’, que son esquís con ruedas. No es nada nuevo, llevan muchos años ya existiendo. A mediados de noviembre nos desplazamos a entrenar a pistas artificiales en Suiza hasta que empieza la temporada en casa”.
En cuanto a la diferencia entre la nieve natural y la artificial, Pueyo considera que no es muy notable. Sin embargo, el esquiador vizcaíno Juan del Campo tiene una opinión diferente: “A mí sí me afecta esquiar en nieve natural o artificial. La nieve artificial no provoca las mismas reacciones al esquiar, en las curvas se nota muchísimo. Está bien para hacer trabajos específicos, pero si se hace demasiado volumen en los ‘indoor’, se acaban cogiendo vicios que pueden perjudicar luego en nieve natural”.
La problemática de la falta de nieve natural no es exclusiva de España, sino que afecta a todas las zonas alpinas del mundo. Hace unos 12 años, los esquiadores solían entrenar en los glaciares europeos durante el verano, pero el retroceso de estos ha conducido a un cambio de estrategia, optando por entrenar en el invierno del Hemisferio Sur para aprovechar las mejores condiciones de nieve. Asimismo, las temperaturas en las zonas alpinas están subiendo el doble de rápido que el promedio global y los glaciares se están derritiendo a una velocidad desmesurada.
La inestabilidad del clima es otra de las problemáticas a las que se enfrentan los esquiadores. No solo hay menos nieve, sino que los temporales son más extremos. Para preparar una pista para competir, es necesario inyectar grandes cantidades de agua una semana antes del evento para que se congele, se compacte y tome una mayor consistencia. Sin embargo, si las condiciones climáticas no acompañan y las pistas no se pueden preparar correctamente, la nieve queda más blanda y se forman raíles que hacen que las competiciones sean más injustas.
Ante este panorama, los fabricantes de material de esquí también están innovando para hacer frente a los nuevos desafíos. La empresa Atomic, por ejemplo, está creando prototipos que no solo reduzcan el impacto ambiental, sino que también mejoren el rendimiento en la nieve.

