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La intención de contratar una hipoteca para conseguir una vivienda destinada a ser la vivienda frecuente cada vez es menor. En contraposición, sube aquella que tiene como destino obtener una vivienda como procedimiento de inversión. En verdad, tener una aceptable ocasión de inversión es la primordial razón para mucho más de media parta de los que se marchan a hipotecar.

Según el último ‘Barómetro de hipotecas’ elaborado por al asociación de clientes financieros Asufin, la intención de hipotecarse para obtener la primera vivienda frecuente pasa de representar el 65,6% del total de tipologías en 2022 a situarse en un sutil 26,4% en 2023. Por contra, la hipoteca para obtener vivienda como bien de inversión medra hasta un 49,7%, en oposición al 22,1% del año previo.

En este estudio queda reflejado que la inversión es el primordial fundamento para hipotecarse. De esta manera, conseguir una ocasión de inversión es la primordial razón para mucho más de media parta de los que se marchan a hipotecar (57,4% en oposición al 33,1% de 2022).

Hasta entonces, la adquisición de una primera vivienda como razón para hipotecarse cae al 13,8% y para mudar de primera vivienda, al 12,6%. «Si en nuestro barómetro de 2022 un total de 65,6% de las operaciones hipotecarias se dirigían a primera vivienda, este porcentaje se disminuye a solo un 26,4% en el barómetro de 2023».

Como piensan desde Asufin, «probablemente parte importante del desplome en intención de pedir hipoteca para primera vivienda se deba a que estas operaciones se han adelantado a 2022. Pero asimismo se enseña por la situación de hoy de indecisión económica y incremento de los modelos de interés, que provoca que se paralicen muchas operaciones en espera de ver de qué manera evolucionará el año».

Esta caída en hipotecas para primera vivienda exhibe del mismo modo una dualidad social y económica: los que no tienen la posibilidad de obtener por hipotecas altas y costos que no bajan, en frente de los que sí tienen la posibilidad de y lo hacen tanto para tener una segunda vivienda como vivienda, con un 23,9%, pero singularmente para invertir, que piensa una intención del 49,7%, una de cada 2 operaciones.

Por norma general, este año hay una menor intención de hipotecarse. El 5% de los encuestados manifiesta que iba a soliciar una hipoteca y que decidió no llevarlo a cabo. Este porcentaje es superior en relación a 2022, en el momento en que anotaba un 2%. «O sea, se registra un número superior de usuarios que cambian de iniciativa y desechan hipotecarse. Este cambio de inclinación se puede ver entre quienes opínan lo opuesto», afirma la asociación. Un 2,9% apunta que sí pedirá una hipoteca en el momento en que no pensaba llevarlo a cabo, un porcentaje menor con relación al 4,2% del año previo.

Los mucho más persuadidos en su intención de continuar hipotecándose son los que consiguen segunda vivienda. Los que pensaban llevarlo a cabo para obtener una casa para residir y dejaron de llevarlo a cabo desciende hasta el 34,6%, en el momento en que el año previo era del 42,5%, al paso que los que lo iban a llevar a cabo para invertir y por el momento no se hipotecan descienden mucho más, hasta un 16,3%, menos que el 28,6% de 2022.

Las peores condiciones de financiación están asimismo retrasando las operaciones de compra de primera vivienda al paso que no lo hacen en la segunda. Dejan de soliciar una hipoteca para la adquisición de primera vivienda un 17,8%, en comparación con el 3,4% que lo dejaba de realizar en 2022. Asimismo dejan llevarlo a cabo los que pensaban hacerlo para cambio, pero en un caso así el desarrollo es menor, puesto que piensa un 31,3%, mucho más que el 25,5% de 2022.

Por Dani