La lucha por los derechos laborales y la seguridad de los profesionales de la lucha contra incendios ha llegado a las calles de Valencia. Los bomberos forestales han echado a andar desde el Parterre hasta el Palau de la Generalitat, haciendo un llamado a las autoridades para que cumplan con sus promesas y reviertan los recortes de personal. La amenaza de una posible huelga está en el aire, pues los bomberos forestales están «hartos de los políticos porque nos engañan» y «no cumplen sus promesas».
El motivo de la protesta es claro: los bomberos forestales están en lucha. En la manifestación, los participantes pidieron la dimisión del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y de la consellera de Justicia e Interior, Elisa Núñez. Algunos manifestantes llevaban motosierras y petardos, mientras que otros se equipaban con sus cascos y lanzaban humo. Todos ellos se concentraron frente al Palau, donde no descartaron la posibilidad de nuevas movilizaciones e incluso una huelga.
Alejandro Estrela, subjefe de Montán (Castellón), subrayó la necesidad de «apretar» para finalizar el proceso de estabilización del personal. Según él, el incendio de Táberna (Alicante) demuestra la falta de medios, ya que muchas unidades están «incompletas» y solo cuentan con dos o tres componentes de los seis que deberían tener.
Estrela señaló que el 40-50% del personal tiene que trabajar en condiciones de fatiga, lo que hace que estén ocurriendo más accidentes. Además, advirtió que estamos a mediados de abril, pero ya se percibe una situación «de pleno verano». Ante el riesgo de que «cualquier cosa que sale, ya se desboca», la Generalitat ha suspendido las quemas agrícolas. Pero, según Estrela, «cualquier causa que motive un incendio va a pasar lo mismo».
Miquel Férriz, delegado de CGT en SGISE, criticó la falta de un proyecto del Gobierno valenciano para el servicio de bomberos y lamentó que se haya recortado 14 millones de euros en el servicio. Según él, hay una «falta de personal tremendo», con turnos «del siglo XX». En situaciones de emergencia, como el incendio de Tárbena, «no tenemos personal para trabajar».
Férriz también se quejó de la falta de un primer convenio colectivo y denunció que hay «300 compañeros y compañeras en fraude de ley». Además, advirtió que los incendios ya no son solo en verano, sino que se han convertido en una amenaza constante debido al cambio climático.
Por su parte, Toni Aroca, del Sindicato Profesional de Policías y Bomberos, lamentó el «abandono institucional«, la falta de empatía de los responsables políticos, los recortes en personal y presupuesto, y la falta de seguridad en los últimos incendios. Según las estimaciones sindicales, serían necesarios entre 100 y 125 puestos para cubrir todas las necesidades del operativo, ya que no se están cubriendo ni bajas laborales, ni excedencias ni maternidades.
Finalmente, Aroca pidió una revisión de los criterios del Previfoc, que actualmente se basan en temperaturas y vientos, pero que, según él, deberían tener en cuenta también el estrés hídrico y la emergencia climática. En su opinión, la situación actual es comparable a la de los meses de verano, lo que supone un gran desafío para los bomberos y una amenaza para la seguridad de la población.

