un bar denuncia diez casos de impago, uno de ellos superior a 300 euros

Miles de personas visitan estos días Pamplona para disfrutar de San Fermín, la época más especial del año en la capital navarra. Una semana fuerte para la hostelería, aunque, según han denunciado varios bares, también tiene su cara amarga.

Y es que muchos visitantes, aprovechando las aglomeraciones, se van de los bares sin abonar la cuenta, tal y como han denunciado varios dueños de establecimientos de hostelería de Pamplona con testimonios al ‘Diario de Navarra’ que recoge ‘El Correo’.

Tal es la frecuencia de estas malas artes que algunos bares han decidido reforzar su plantilla con cuadrillas de camareros muy acostumbrados a este tipo de eventos masivos que provienen, entre otros sitios, de Córdoba y Sevilla.

Es el caso del ‘Gure Etxea’, un local ubicado en la céntrica Plaza del Castillo: «En cuanto les sacamos el último plato les damos la cuenta y no nos alejamos hasta que pagan», explica el personal del bar, desde el que aseguran que a estas personas «se las ve a la legua».

Todos los bares consultados por el citado periódico navarro confirman que han sufrido ‘sinpas’ en estos primeros días de Sanfermines, pero hay uno en concreto que ha notado un agujero mayor en la caja.

Se trata del restaurante ‘El Quince’, que también se encuentra en la misma concurrida plaza. Este establecimiento lleva contabilizados ya diez casos de gente que se va sin pagar, uno de ellos con una cuenta que ascendía a 300 euros.

«Me amenazaban con poner reseñas negativas en Google»

Estos, cuenta el dueño, lo hicieron además de manera descarada: «Eran cinco personas. No jóvenes sino de cierta edad. Venían de alguna ciudad española. Pidieron varios platos y se quejaron de que uno estaba en malas condiciones. Se lo retiré y les dije que no se lo cobraba», cuenta.

Y entonces surgió el conflicto mayor: «Siguieron pidiendo postres y copas y a la hora de pagar dijeron que no, que había un plato malo y que no estaban dispuestos a pagar. Me amenazaban con poner reseñas negativas en Google. Se levantaron y se fueron. Muy desagradable todo», relata.

No denunciaron a la policía porque el volumen de afluencia en ese momento era tal que decidieron centrarse en los demás clientes.

En otro bar, el Montagú by Soto del Prior de la calle Estafeta, no sólo han sufrido algún ‘sinpa’ descarado sino que unos visitantes se llevaron hasta la impresora de los tickets del mostrador: «Nos han hecho una buena faena».

Hay quien afina más la estrategia y, para pillar desprevenidos a los camareros, se van con la comida a medio terminar, como fue el caso de unos clientes en El Pasadizo de las Delicias Restorán, que dejaron el entrecot a medias en la mesa: «No dio tiempo a pillarles», recuerdan.

Desde el pasado sábado y hasta el domingo 14 de julio cuando se entone el tradicional ‘Pobre de mí’, Pamplona es uno de los destinos favoritos de España. Sin embargo, más allá de disfrutar de la fiesta, hay más de uno que se pasa de listo.

Las festividades de San Fermín se celebran cada año en Pamplona, atrayendo a miles de visitantes de todo el mundo. Esta afluencia masiva de personas no solo representa una gran oportunidad para la hostelería local, sino también un desafío. Los bares y restaurantes de la ciudad se llenan hasta los topes y, desafortunadamente, algunos visitantes aprovechan el caos y las aglomeraciones para irse sin pagar.

El ‘Diario de Navarra’ ha recogido testimonios de varios dueños de bares que han tenido que enfrentar esta problemática. Según estos propietarios, los ‘sinpas’ o marcharse sin pagar, han sido más frecuentes de lo habitual durante los primeros días de las fiestas. Esta situación ha obligado a algunos locales a tomar medidas adicionales, como contratar personal extra para vigilar las mesas y asegurarse de que todos los clientes paguen antes de irse.

El ‘Gure Etxea’, situado en la Plaza del Castillo, ha implementado una política estricta para evitar los ‘sinpas’. El personal del bar asegura que en cuanto sirven el último plato, entregan la cuenta y no se alejan hasta que los clientes hayan pagado. Afirman que, con el tiempo, han aprendido a identificar a quienes pueden intentar marcharse sin pagar.

Otro local que ha sufrido considerablemente es el restaurante ‘El Quince’, también ubicado en la Plaza del Castillo. Este establecimiento ha registrado al menos diez casos de personas que se han ido sin pagar. En uno de estos incidentes, una cuenta ascendía a 300 euros. Según el dueño del restaurante, este grupo de cinco personas se quejó de que uno de los platos no estaba en buen estado y, aunque se les retiró y no se les cobró, se negaron a pagar por el resto de la comida y se marcharon amenazando con escribir reseñas negativas en Google.

El Montagú by Soto del Prior, situado en la calle Estafeta, no solo ha lidiado con ‘sinpas’, sino que también ha sido víctima de un robo. Unos visitantes se llevaron la impresora de tickets del mostrador, causando problemas adicionales al personal del bar.

En otro incidente, en El Pasadizo de las Delicias Restorán, unos clientes dejaron su entrecot a medio comer y se marcharon antes de que los camareros pudieran reaccionar. Estas historias reflejan una tendencia preocupante que afecta negativamente a los negocios de hostelería durante unas fiestas que, en teoría, deberían ser de celebración y beneficio económico.

Desde el pasado sábado y hasta el próximo domingo 14 de julio, Pamplona se convierte en el epicentro de una de las fiestas más conocidas de España. Miles de personas llegan a la ciudad para participar en las festividades de San Fermín, una semana repleta de eventos, encierros y celebraciones. Sin embargo, mientras la mayoría de los visitantes vienen a disfrutar de la fiesta, hay quienes aprovechan la situación para cometer actos deshonestos.

Los propietarios de bares y restaurantes han tenido que adaptarse rápidamente a esta situación. Además de contratar personal extra, algunos establecimientos han implementado políticas más estrictas para garantizar que todos los clientes paguen antes de marcharse. A pesar de estos esfuerzos, los ‘sinpas’ siguen siendo un problema recurrente.

El ‘Gure Etxea’ es un ejemplo de cómo los bares están adaptando su funcionamiento para hacer frente a esta problemática. El personal del bar ha adoptado un enfoque proactivo, entregando la cuenta tan pronto como se sirve el último plato y asegurándose de que los clientes paguen antes de retirarse. Este método ha ayudado a reducir el número de ‘sinpas’, aunque el problema persiste.

Por otro lado, el restaurante ‘El Quince’ ha tenido que enfrentar una serie de incidentes desagradables. En uno de los casos más graves, un grupo de cinco personas se negó a pagar una cuenta de 300 euros, alegando que uno de los platos no estaba en buen estado. A pesar de que se les retiró el plato y no se les cobró, el grupo se marchó sin pagar por el resto de la comida y amenazó con escribir reseñas negativas en Google.

Estos incidentes no solo afectan económicamente a los bares y restaurantes, sino que también tienen un impacto emocional y psicológico en el personal. La tensión de tener que vigilar constantemente a los clientes y la frustración de ver cómo algunos se aprovechan de la situación puede ser desmoralizante.

La situación en el Montagú by Soto del Prior es otro ejemplo de cómo los ‘sinpas’ pueden ir acompañados de otros actos delictivos. En este caso, además de marcharse sin pagar, unos visitantes se llevaron la impresora de tickets del mostrador, causando un perjuicio adicional al establecimiento.

En El Pasadizo de las Delicias Restorán, unos clientes dejaron su entrecot a medio comer y se marcharon antes de que los camareros pudieran reaccionar. Este tipo de tácticas, donde los clientes se marchan a mitad de la comida, son especialmente difíciles de prever y prevenir, lo que añade una capa adicional de desafío para los propietarios y el personal de los bares.

La temporada de San Fermín debería ser una época de celebración y beneficio económico para la hostelería de Pamplona. Sin embargo, los problemas de ‘sinpas’ y otros actos deshonestos están convirtiendo este periodo en un desafío adicional para los bares y restaurantes de la ciudad. A medida que las festividades continúan, los propietarios y el personal de estos establecimientos deberán seguir adaptándose y tomando medidas para proteger sus negocios y asegurarse de que todos los clientes paguen por los servicios recibidos.