En las últimas semanas, se ha ido desvelando una serie de incógnitas en relación a la propuesta de compra hostil que el BBVA ha hecho sobre el Banc Sabadell. Este escenario ha generado un cúmulo de reacciones y análisis, que van desde la sorpresa hasta la preocupación, tanto en el ámbito financiero como en el empresarial.
Para empezar, es importante resaltar que esta noticia no ha dejado a nadie indiferente. La oferta de compra, conocida como opa (oferta pública de adquisición), ha provocado que se posicione a favor y en contra a diversos actores del escenario económico catalán y español.
Por un lado, han surgido aliados para el Banc Sabadell. Es el caso de Pimec, la patronal de las pequeñas y medianas empresas en Cataluña, que ha presentado un informe en el que se sostiene que la fusión reducirá la oferta bancaria y supondrá mayores costes financieros para las pymes. Esta última es una consideración bastante obvia, dado que las pequeñas y medianas empresas tienen menor capacidad para negociar frente a los gigantes financieros.
Por otro lado, el Col.legi d’Economistes de Catalunya también ha mostrado su preocupación sobre las posibles consecuencias de la fusión. Los críticos sostienen que un mercado con menos operadores perjudicará a los consumidores, especialmente a los más pequeños, que pueden ser las pymes y autónomos.
A favor y en contra de la fusión
Si bien el escenario parece complicado, no todo son malas noticias. De hecho, algunos analistas financieros ven que la operación puede prosperar. Y es que hay dos razones de peso para que esto suceda. En primer lugar, el BBVA necesita ganar tamaño en un mercado dominado por gigantes financieros. Y, en segundo lugar, el BBVA busca reducir el peso en sus cuentas de su negocio en mercados menos sólidos, como México o Turquía, y ganarlo en mercados más estables, como los europeos.
Además, cabe destacar que los accionistas del BBVA ya han avalado mayoritariamente que la operación siga adelante. Y, a su vez, el BBVA comparte accionistas institucionales con el Sabadell, que parecen dispuestos a dar el ‘sí’ a la operación.
Por su parte, el Sabadell, o mejor dicho, su consejo de administración, entiende que la entidad puede sobradamente navegar en solitario en el mar de las finanzas. Sin embargo, el BBVA, pese a reiterar que no mejorará la oferta, podría acabar haciéndolo dado que es el más interesado en que la operación prospere. Si esto sucede, el consejo del Sabadell deberá emitir una segunda opinión, tras la primera en la que rechazaba la opa. Y esta, como ha sucedido en otras opas, puede que acabe siendo positiva.
En esta situación de incertidumbre, sólo queda esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

