El fútbol global se encuentra de luto por la pérdida trágica de Andreas Brehme, una de las figuras más icónicas del fútbol alemán. Brehme, que jugó un papel crucial en la victoria de Alemania en la Copa del Mundo de 1990, murió a la edad de 63 años por un paro cardíaco. Su legado se recordará por siempre, sin embargo, su vida después del fútbol no fue fácil.
Brehme fue un héroe en la cancha, siendo el autor de un tanto histórico para Alemania. Como jugador del Inter de Milán en aquel momento, fue él quien lanzó el penalti que selló la victoria de Alemania en la final de Italia 90′ contra la Argentina de la leyenda Diego Armando Maradona. Este gol marcó el tercer título mundial para Alemania, consolidando su lugar en la historia del fútbol.
Sin embargo, a pesar de sus logros en el campo, Brehme enfrentó dificultades significativas fuera de él. Veinticuatro años después de su triunfo en Roma, Brehme se encontró en una situación económica complicada. Según informes de ‘Deutsche Welle’ en 2014, el exjugador del Kaiserslautern y el Bayern de Múnich, entre otros equipos, había perdido todo el dinero que había ganado durante su carrera deportiva, acumulando una deuda de 200 mil euros con el fisco.
Esta deuda, según los informes, correspondía a un préstamo privado que Brehme había solicitado después de haber hipotecado su casa años atrás por 400 mil euros. En respuesta a su precaria situación financiera, Brehme se mostró dispuesto a aceptar cualquier tipo de trabajo, incluyendo el aseo de los inodoros de un centro comercial.
Esta trágica historia llevó al Sindicato de Futbolistas Profesionales a emitir un pronunciamiento, instando a los futbolistas a prepararse para una vida después del fútbol y a tener un ‘plan B‘. La organización enfatizó la importancia de aprender otra profesión y de saber cómo ganar dinero lejos de los terrenos de juego.
Franz Beckenbauer, una leyenda del fútbol alemán y amigo cercano de Brehme, también intervino, pidiendo apoyo para Brehme. Beckenbauer sugirió la creación de un fondo para proteger a los jugadores que atraviesan situaciones de emergencia.
El exfutbolista Oliver Straube se unió a este llamado a la acción, ofreciendo a Brehme un trabajo en su empresa de limpieza de canalizaciones. Straube argumentó que este tipo de trabajo ayudaría a Brehme a entender la realidad de la vida y a mejorar su imagen pública.
Brehme se retiró del fútbol profesional en 1998, después de ganar la Bundesliga con el Kaiserslautern. Durante su carrera, jugó para equipos de la talla del Bayern de Múnich, el Inter de Milán y el Real Zaragoza. Aunque tuvo una carrera exitosa que le reportó una buena cantidad económica, no pudo gestionar bien sus ganancias.
Después de retirarse, Brehme siguió ligado al mundo del fútbol como entrenador, aunque sin mucho éxito. Su último trabajo fue en 2006, ayudando a Trapattoni en el Stuttgart. Luego, en 2018, fue agente para el Vojvodina serbio. Desafortunadamente, ninguna de estas aventuras post-fútbol le dio a Brehme la estabilidad financiera que necesitaba, llevándolo a la situación en la que se encontraba antes de su muerte.
