En la era digital actual, donde las plataformas de redes sociales como TikTok e Instagram están impulsando la circulación masiva de imágenes, una nueva investigación científica ha revelado que las imágenes pueden ser más memorables y fáciles de procesar, pero también están cargadas de mayores sesgos de género que el contenido escrito. Publicada en la revista Nature, esta investigación define este fenómeno como «especialmente alarmante» y advierte que puede tener un «coste social crítico».
Este estudio evaluó más de un millón de imágenes y miles de millones de palabras extraídas de Google, Wikipedia e IMDb, clasificándolas en un total de 3.495 categorías, que incluyen todo tipo de profesiones y roles sociales. Según sus hallazgos, los prejuicios sexistas son «sistemáticamente más frecuentes y psicológicamente más potentes» en las imágenes que en los textos. Como ejemplo, el estudio señala que un 56% de las categorías evaluadas en Google Noticias son masculinas, mientras que en Google Imágenes lo son un 62%.
Además de esta sobrerrepresentación masculina, las búsquedas en la red también están atravesadas por sesgos de género. Los resultados tienden a mostrar a hombres en trabajos como fontanero, policía o carpintero, mientras que las mujeres suelen ser representadas en ocupaciones como peluquera, enfermera o bailarina de ballet.
El informe sugiere que la exposición de los internautas a estos estereotipos visuales parece influir en los sesgos de género de sus creencias. «Demostramos que el auge de las imágenes exacerba significativamente el sesgo de género, tanto en su prevalencia estadística como en su impacto psicológico», asegura. Sin embargo, también reconoce que «faltan análisis a gran escala».
Dirigidos por Douglas Guilbeault, profesor del Grupo de Gestión de Organizaciones de la escuela de negocios de la Universidad de Berkeley (EEUU), los investigadores advierten que la «creciente centralidad de los contenidos visuales en nuestra dieta informativa diaria puede exacerbar el sesgo de género al magnificar su presencia digital y profundizar su arraigo psicológico». Este problema, sugieren, puede verse magnificado con la popularización de la inteligencia artificial (IA).
La investigación advierte que la consolidación del consumo de imágenes marcadas por estereotipos de género puede afectar «al bienestar, el estatus social y las oportunidades económicas no sólo de las mujeres, que están sistemáticamente infrarrepresentadas en las imágenes en línea, sino también de los hombres en categorías femeninas como las ocupaciones orientadas al cuidado de personas».
Los autores del estudio proponen una solución para este problema de sesgo de género en las imágenes en línea. Instan a investigar todos aquellos procesos que contribuyen a sesgar las imágenes y los textos presentes en internet, no sólo en relación al género, sino también a otras cuestiones sujetas a la discriminación, como la raza o la clase económica. En otras palabras, sugieren que se incorpore un enfoque social a las ciencias computacionales: «Abordar el impacto social de esta cultura visual en ascenso será esencial para construir un futuro justo e inclusivo para Internet».

