La prolongada sequía en la provincia de Alicante ha llevado a consecuencias inusuales y devastadoras, afectando drásticamente a la fauna salvaje y la cosecha de uva en la región. La situación ha alcanzado tal gravedad que Asaja ha comenzado a trabajar con varios ayuntamientos locales para buscar soluciones de riego de socorro utilizando aguas regeneradas.
La situación es tan grave que se estima que se han perdido varios millones de kilos de uvas, con un impactante 85% de la variedad Moscatel, una uva utilizada tanto para la producción de vino como para el consumo en fresco, afectada. Esta uva en particular es altamente valorada y tiene una gran demanda en los más selectos mercados nacionales e internacionales, lo que aumenta aún más la gravedad de la situación.
Estos efectos devastadores de la sequía se han confirmado durante las visitas realizadas por Asaja a las parcelas de la zona y se han observado en el Vall de Pop, en las 400 hectáreas de viñedos de la variedad Giró pertenecientes a la Cooperativa Valenciana Virgen Pobre de Xaló, y en otras comarcas como la Marina Alta. Los daños causados por animales silvestres, que se han vuelto especialmente voraces debido a la escasez de agua, han sido especialmente graves.
El presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, y el secretario técnico, Ramón Espinosa, junto con un equipo de técnicos de la asociación, han podido constatar personalmente la gravedad de la situación. La uva Moscatel en fresco, muy apreciada en mercados gourmets por su peculiar dulzor, es especialmente valorada en ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao o San Sebastián. Su calidad se ve potenciada en lugares como Teulada, gracias a su clima cálido, su proximidad a la bahía de Moraira y la influencia del viento del llebeig, lo que permite que la uva Moscatel pueda expresarse en su máximo esplendor.
La merma de producción en comparación con una campaña normal oscilará en torno al 85% en toda la zona productora, una cifra alarmante que los agricultores de secano de la provincia de Alicante no pueden soportar. A esto se suman las pérdidas de otros cultivos también muy afectados por la sequía, como el cereal o la cereza.
Ante la gravedad de la situación, Asaja Alicante ha pedido a la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Pesca que actúe con contundencia e implemente ayudas directas para los agricultores afectados. «No podemos permitirnos que un cultivo tan valorado, con un arraigo histórico inmenso y ampliamente valorado en los mejores mercados se muera por la inacción de la Administración», manifiesta Andreu.
Entre las medidas de choque propuestas por Asaja se incluyen ayudas excepcionales previstas en el Real Decreto Ley 4/2023 en respuesta al agravamiento de las condiciones del sector primario en los cultivos de secano. Además, solicitan bonificaciones a las cuotas de autónomo y a las cuotas de la Seguridad Social de los trabajadores contratados por cuenta ajena en 2024.
Además, Asaja solicita a la Conselleria que implemente una línea de financiación a través del Instituto Valenciano de Finanzas para evitar el abandono de los cultivos de secano. Para ello, creará un grupo de trabajo con los Ayuntamientos de la Marina Alta afectados y la Diputación de Alicante, con el objetivo de estudiar cómo establecer riegos de apoyo o socorro para las tierras de secano utilizando aguas regeneradas procedentes de dichas corporaciones municipales.
Finalmente, Asaja propone a la Generalitat un plan estratégico a medio y largo plazo para las tierras de cultivo de secano en la provincia de Alicante, que han sido muy castigadas por la ausencia de precipitaciones.
