María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, ha defendido su acento andaluz en medio de críticas, reclamando la importancia del sentido del humor en la actividad política. Montero también ha destacado la importancia de los equipos en los liderazgos y ha compartido sus reflexiones sobre los mismos durante su participación en la presentación del libro ‘El Poder de la Influencia’, de Verónica Fumanal, en una librería de Sevilla.
Reflexiones sobre el liderazgo y la influencia política
En el acto, Montero se unió a la autora del libro en una discusión sobre los liderazgos en el mundo de la política. Entre los asistentes se encontraban Pedro Fernández, delegado del Gobierno en Andalucía, y un gran número de socialistas. La vicepresidenta defendió la idea de que los equipos pueden multiplicar los liderazgos. Montero explicó que una de las características de su forma de entender la política es rodearse de personas que sepan más que ella y que puedan enseñarle, ya que le gusta aprender.
Montero también reveló que, a menos que un compromiso de trabajo lo impida, siempre almuerza con su equipo. Este tiempo se utiliza para discutir los temas del día e intentar que todos estén al tanto de lo que sucede en el Ministerio de Hacienda. A pesar de valorar y tomar en cuenta los consejos de su equipo, Montero subrayó que al final del día, es ella quien toma las decisiones y asume los errores y aciertos que pueda cometer.
Montero también destacó su habilidad para desenvolverse en la política sin que una cámara de televisión la deje bloqueada. La vicepresidenta expresó que si se equivoca en algo, no se apura, sino que corrige inmediatamente. Añadió que le gusta la gente y rodearse de personas, lo que considera una parte integral de su personalidad.
El sentido del humor y la defensa del acento andaluz
Montero también defendió la importancia de tener sentido del humor en la vida en general, y en la política en particular. Sugirió que el sentido del humor ayuda a soportar las críticas y a protegerse mentalmente de ellas. En este contexto, comentó que los andaluces tienen un elemento añadido a su favor en este sentido.
La vicepresidenta también se refirió a las críticas que ha recibido por su acento andaluz. Comentó que la gente dice que se parece a Lola Flores, y que ella misma lo cree cuando se escucha. Sin embargo, lamentó que el acento andaluz aún se asocie con la ignorancia o con una clase social más baja. Montero hizo hincapié en que los andaluces han tenido que disimular su acento para evitar ser considerados inferiores.
Montero también habló de su formación como médica, que le ha ayudado a diagnosticar situaciones en su trayectoria política. Distinguió dos tipos de líderes: aquellos que impulsan cambios y aquellos que son capaces de mantener los cambios que se han iniciado. Opinó que ambos tipos de liderazgo son igualmente valiosos, dependiendo del momento que vive la organización a la que pertenecen.
Cuando se le preguntó acerca del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, Montero opinó que Sánchez ha ido progresivamente humanizándose. Negó que Sánchez sea una persona fría o distante y sugirió que las circunstancias adversas que ha vivido han servido para humanizarlo. Expresó que la debilidad en algunas personas puede ser un elemento que las hace más fuertes y mejores.
