La Audiencia de Valladolid ha dictado sentencia contra un hombre que intentó ahogar a su pareja en el río Pisuerga en agosto del año pasado. La decisión se produce después de que el acusado, que inicialmente enfrentaba una sentencia de nueve años, aceptara un acuerdo de conformidad que redujo significativamente su condena. Ahora, el hombre ha sido condenado a tres años y diez meses de prisión por homicidio en grado de tentativa.
El incidente ocurrió después de que la víctima, con quien el acusado había mantenido una relación sentimental durante nueve meses, le informara de su intención de terminar la relación. Según la mujer, su entonces pareja respondió con las palabras: “Conmigo o con nadie”. Acto seguido, la arrastró por el pelo hasta la orilla del río y la empujó al agua.
En el agua, el hombre de 37 años la agarró fuertemente del cuello y la sumergió repetidamente, impidiéndole respirar. Cuando la mujer intentaba pedir ayuda, él volvía a sumergir su cabeza. Finalmente, los gritos de la víctima alertaron a la Policía, quienes acudieron al lugar y lograron rescatarla en una complicada maniobra, ya que se encontraba atrapada en una zona llena de maleza donde no podía hacer pie.
Consecuencias y Condena
Como resultado del ataque, la mujer sufrió erosiones y un agravamiento de su trastorno distímico, una condición de salud mental que ya estaba siendo tratada con psicofármacos, ansiolíticos y antidepresivos antes del incidente, según se recoge en el acuerdo suscrito en la Audiencia de Valladolid.
Además de la pena de prisión, el acusado, que ha estado en prisión provisional desde el incidente, ha sido condenado a mantenerse a una distancia de al menos 500 metros de la víctima y a evitar cualquier tipo de comunicación con ella durante un período de diez años. Además, deberá pagar una indemnización de 1.800 euros a la víctima, así como las costas del proceso y una suma de 201,80 euros a Sacyl, la entidad de salud que atendió a la mujer tras el ataque.
El acuerdo de conformidad, que ha permitido al acusado eludir el juicio, ha sido posible gracias a la aceptación por parte del mismo de los hechos tal como fueron presentados por la Fiscalía. Inicialmente, la Fiscalía había solicitado una pena de nueve años por el intento de homicidio, agravado por la relación de parentesco existente entre el acusado y la víctima.
Este caso ha sacudido a la comunidad de Valladolid, poniendo de relieve la necesidad de una mayor conciencia sobre la violencia de género y la necesidad de garantizar la seguridad y el bienestar de todas las personas, independientemente de su relación con el agresor. La sentencia, aunque más leve de lo solicitado inicialmente por la Fiscalía, es un recordatorio de que este tipo de comportamiento es inaceptable y tendrá consecuencias legales.
Además, el caso también destaca la importancia de proporcionar apoyo adecuado a las víctimas de violencia de género, incluyendo el acceso a la atención médica y la salud mental. La víctima de este caso ya estaba siendo tratada por un trastorno de salud mental antes del ataque, lo que subraya la necesidad de garantizar que las víctimas de violencia de género reciban el apoyo necesario para manejar no sólo las secuelas físicas, sino también las emocionales y psicológicas de estos ataques.
