La demanda de letras del Tesoro continúa firme en España pese a la tensión existente en los mercados de renta fija. En la subasta celebrada este martes, el organismo público adjudicó 2.134 millones de euros en letras a tres y nueve meses, mientras que las peticiones alcanzaron 4.729 millones, más del doble de lo finalmente colocado.
Las necesidades de financiación y el incremento de los tipos de interés vinculado a la crisis inflacionaria provocada por la guerra en Irán han impulsado los rendimientos de la deuda a corto plazo en todo el mundo. La última emisión del Tesoro volvió a reflejar esta tendencia.
La letra a nueve meses se acerca al 3%
Los títulos a tres y nueve meses resultan especialmente atractivos para los ahorradores por su reducido riesgo y su corto plazo de vencimiento. En el caso de las letras a nueve meses, la rentabilidad marginal se situó en el 2,968%, frente al 2,783% registrado en la emisión anterior.
Este nivel, próximo al 3%, es el más elevado desde septiembre de 2024. En esta modalidad se adjudicaron 1.382,22 millones de euros, ante una demanda de 2.842,34 millones.
También repunta el interés de las letras a tres meses
En las letras con vencimiento a tres meses, el Tesoro colocó 751,69 millones de euros, por debajo de las solicitudes recibidas, que sumaron 1.886,84 millones. El interés marginal alcanzó el 2,645%, por encima del 2,464% de la subasta anterior.
La rentabilidad de estos títulos se sitúa así en su cota más alta desde noviembre de 2024.
Próxima subasta de obligaciones del Estado
El Tesoro volverá este jueves a los mercados de deuda para completar las emisiones previstas para octubre con una subasta de obligaciones del Estado, de mayor plazo de vencimiento. El organismo espera captar entre 4.500 y 5.500 millones de euros.
La operación incluirá bonos del Estado a tres años, con un cupón del 2,35%; bonos a cinco años, con un cupón del 2,60%; y obligaciones con una vida residual de siete años y un cupón del 3,55%.
Los inversores españoles tendrán de este modo una nueva oportunidad de beneficiarse del aumento de los rendimientos. Los títulos a tres y cinco años se encuentran en máximos desde 2023, mientras que las obligaciones a siete años registran niveles no vistos desde 2013.
