El absentismo cuesta 240 millones de euros a la gran distribución

El absentismo laboral se ha consolidado como uno de los principales desafíos para las empresas españolas, especialmente en actividades que requieren una elevada presencialidad. En la gran distribución, las ausencias imprevistas afectan de forma directa a la organización de turnos, la atención al cliente, la reposición de productos, la logística y la continuidad del servicio.

El sobrecoste asociado al absentismo entre las compañías integradas en la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) asciende ya a 240 millones de euros, una cifra equivalente al 21% de su inversión anual total. Así lo recoge el informe «Absentismo en retail y gran distribución», publicado por The Adecco Group Institute. Entre las empresas asociadas a Anged figuran El Corte Inglés, Ikea, Carrefour, Alcampo, Eroski y Leroy Merlín, entre otras.

12,6 millones de horas de trabajo perdidas

El estudio, elaborado a partir de una encuesta entre las principales empresas asociadas a Anged, atribuye este coste a la pérdida anual de 12,6 millones de horas trabajadas. Este volumen equivale a 7.113 empleos a tiempo completo menos, lo que supone la ausencia efectiva de más de 7.100 trabajadores en un sector muy dependiente de sus plantillas.

Durante el pasado año se iniciaron 734.522 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes en el conjunto del comercio minorista, un ámbito especialmente sensible a las fluctuaciones. La duración media de estos procesos fue de 45,33 días.

La equivalencia de empleados que no acudirían al trabajo durante ningún día del año alcanza las 158.805 personas en el comercio minorista y las 19.000 personas en las compañías asociadas a Anged.

Las bajas por contingencias comunes aumentan un 60% desde 2018

Más del 80% de las empresas de distribución consultadas asegura que el absentismo ha crecido en los últimos tres años, hasta situarse en una tasa próxima al 8%, por encima del 7,6% de la media nacional.

Las contingencias comunes concentran la mayor presión. El 91% de las compañías considera alta o muy alta su incidencia. Estas bajas representan aproximadamente el 75% de las horas no trabajadas y han registrado un incremento del 60% respecto a 2018.

La salud mental ya supone el 20% de las bajas

Las incapacidades temporales vinculadas a problemas de salud mental han ganado peso hasta representar el 20% del total. Su cifra se ha incrementado un 100% en los últimos años, lo que implica que se ha duplicado.

Las empresas también señalan como factores relacionados con las ausencias la conciliación laboral y personal, problemas leves de salud, el denominado efecto lunes y puentes, así como determinadas causas que consideran difíciles de justificar.

Medidas reclamadas por el sector

El aumento de las bajas obliga a las compañías a reorganizar sus equipos y a recurrir a contrataciones temporales. Sin embargo, en numerosos casos no logran cubrir las vacantes a tiempo, al no poder anticipar estas ausencias.

Por este motivo, el sector plantea revisar los complementos de incapacidad temporal por contingencias comunes para ajustar los incentivos económicos vinculados a las bajas. También solicita que las mutuas puedan adelantar pruebas a las que la Sanidad pública no llega y que se las autorice a emitir altas médicas en determinados supuestos, con garantías para las personas trabajadoras.

Las empresas de la gran distribución defienden asimismo impulsar la digitalización sanitaria para agilizar el seguimiento de los procesos y las altas médicas. Otra de sus propuestas es desarrollar políticas de envejecimiento activo que permitan adecuar las condiciones laborales al envejecimiento progresivo de las plantillas.