El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, interviene en la asamblea general anual de la patronal, este martes en Madrid.

La propuesta de reducción de la jornada laboral en España: ¿un sueño o una pesadilla económica?

De pie en la recta final de las negociaciones para reducir la jornada laboral por ley en España, la patronal parece estar más cerca del ‘no’ que del ‘sí’. Esta postura se refleja claramente en las palabras del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien en la asamblea general de la entidad expresó su resistencia a la imposición de las condiciones de la negociación colectiva.

Durante la reunión, Garamendi reafirmó su posición, insistiendo en la necesidad de un diálogo abierto y la negativa a aceptar ultimátums. La CEOE se muestra firmemente en contra de que se les dicte el resultado de la negociación colectiva, y aunque están dispuestos a dialogar, no siempre dirán que sí.

El dilema de la jornada laboral de 37,5 horas

El Ministerio de Trabajo tiene la intención de completar las discusiones antes de finalizar agosto, con el objetivo de reducir la jornada laboral máxima de las actuales 40 horas a la semana a 37,5 horas. Según Garamendi, esto es equivalente a conceder casi por decreto 12 días de vacaciones pagadas al año, costeadas por la empresa.

La propuesta de reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales a partir del 1 de enero de 2025 es considerada inasumible por la patronal. Garamendi argumenta que tal cambio sería como alterar las reglas del juego a mitad de la partida, lo que equivaldría a gobernar en contra de las empresas.

A pesar de esta resistencia, existe cierta apertura a un diálogo continuo. Esta semana, el departamento liderado por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, presentó una nueva propuesta a empresarios y sindicatos, en la que se permitiría una mayor flexibilidad para las empresas en la distribución de la jornada laboral.

La CEOE también ha expresado su preocupación acerca de las licitaciones públicas que vinculan a las administraciones con empresas para prestar servicios públicos. Según los últimos borradores de Trabajo, estas empresas deberían reducir la jornada de sus empleados, pero mantener las mismas horas de servicio a las administraciones y cobrar por ello el mismo dinero.

Descontento y desconfianza

Garamendi ha expresado su descontento y desconfianza hacia el Gobierno, especialmente hacia Díaz. Según él, a pesar del récord de empleo, son las empresas las que contratan y, por lo tanto, deberían ser ellas las que se enorgullezcan. También critica el deterioro del empleo y cuestiona por qué las empresas no contratan como antes.

La desconfianza hacia el Gobierno y la vicepresidenta Díaz no solo se limita a la cuestión de la reducción de la jornada laboral. La CEOE también se siente amenazada por la creciente influencia de Conpymes, una patronal competidora que ambiciona ganar más influencia en las negociaciones con el Gobierno.

Garamendi advierte que Conpymes y Pimec han obtenido reconocimiento del Gobierno en órganos consultivos como el CES, el Consejo Estatal de la Pyme o el Observatorio Estatal contra la Morosidad. Estos son lugares donde, hasta ahora, solo la CEOE se sentaba por la bancada empresarial. Esta nueva competencia amenaza el monopolio de representación que hasta ahora ostentaba la CEOE.

La patronal se encuentra en un momento crítico. Ante la presión de una posible reducción de la jornada laboral y la creciente competencia en el diálogo social, la CEOE tendrá que navegar cuidadosamente para proteger los intereses de las empresas que representa. La confianza en las negociaciones se ha deteriorado, y la CEOE insiste en que no son los responsables de esta situación.

Por Daniel