El final del Museo que cambió la escena del «videoarte» en Madrid

El cierre del Museo de Zapadores de Fuencarral: ¿El fin de una era?

El Museo de Zapadores de Fuencarral, un emblemático espacio cultural de Madrid, cierra sus puertas de forma definitiva. Esta drástica decisión ha sido anunciada tras la compra del antiguo cuartel por parte de Adif, la Administradora de Infraestructuras Ferroviarias, que tiene planes de recalificar los terrenos para otros usos.

Los fundadores del museo, Néstor Prieto y Francisco Brives, han destacado el abandono y desinterés que han sufrido por parte de las instituciones públicas y partidos políticos, a pesar de las contribuciones culturales y artísticas que ha brindado la institución a la ciudad de Madrid y a la Comunidad de Madrid en su conjunto.

El museo, ubicado en el antiguo Cuartel de Zapadores y Ferroviarios de Fuencarral, se inauguró en 2013, en plena salida de la crisis económica. Su propuesta cultural, centrada en el videoarte y la promoción de jóvenes talentos, supuso un soplo de aire fresco en la escena cultural madrileña.

Un espacio cultural pionero

Prieto y Brives, procedentes del mundo del graffiti y pioneros de la escena posmoderna en España, fueron los impulsores de este proyecto. Su objetivo era provocar un cambio en la escena cultural de Madrid, ofreciendo a los jóvenes artistas un espacio donde exponer sus obras y generar debate.

El Museo de Zapadores fue pionero en cobrar entrada para observar sus exposiciones, una decisión que generó críticas en las redes sociales. Sin embargo, la institución también ofrecía un día gratuito a la semana, lo que permitió que se hiciera un nombre en la industria y obteniera reconocimiento como Museo de colección.

Con la entrada de Renfe en el plan de Madrid Nuevo Norte, las obras de arte expuestas en el museo comenzaron a perder valor e interés. Los jóvenes autores se encontraron sin un espacio para mostrar sus trabajos, marcando el principio del fin para este proyecto.

El cierre del Museo de Zapadores de Fuencarral no solo es una pérdida para la escena cultural de Madrid, sino que también pone de manifiesto la necesidad de un mayor apoyo institucional a proyectos culturales que fomenten la creatividad y el talento de los jóvenes artistas.

Para aquellos nostálgicos que deseen despedirse, tendrán la oportunidad de visitar el museo por última vez el próximo sábado 6 de julio, desde las 12 de la mañana. Este día marcará el adiós definitivo a uno de los espacios que, durante casi una década, ha contribuido a la diversidad y riqueza cultural de la Comunidad de Madrid.