La presidenta de Navarra, María Chivite, inaugura la batería de Iberdrola en Valcarlos.

El auge del almacenamiento de energía en España: Superando los Objetivos 2030

La tendencia hacia el almacenamiento de energía en España ha adquirido un impulso notable, superando ya los objetivos de 2030 que ascienden a un total de 22.000 megavatios (MW), según el borrador de la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). En la actualidad, existen en servicio 5.300 MW de instalaciones hidráulicas de bombeo y escasos 27 MW de baterías, sin embargo, las solicitudes de acceso y conexión a la red han experimentado un incremento significativo, ascendiendo a 4.000 MW en el primer caso y 17.521 MW en el segundo, según los registros de la entidad Red Eléctrica.

En un reciente avance, Iberdrola, una de las principales empresas del sector, ha conectado 1,2 de esos 17.521 MW en el municipio navarro de Valcarlos. Este pequeño pueblo con apenas 300 habitantes, es conocido por sus fuertes nevadas invernales que provocan constantes cortes de luz. La complicada orografía del lugar dificulta el despliegue de nuevas líneas eléctricas que puedan garantizar un suministro eléctrico constante para sus residentes, según ha relatado su alcalde, Nicolás Camino.

La solución de almacenamiento de energía: la ‘megapila’

Frente a los contínuos desafíos, la distribuidora planteó en 2020 la instalación de una ‘megapila’ de ion litio, con la intención de acumular energía durante los períodos de estabilidad en la red y garantizar el suministro durante los momentos de fallos. La máquina, de fabricación europea, ha supuesto una inversión de 7 millones de euros para la compañía presidida por Ignacio Sánchez-Galán. Con una potencia de 1,2 megavatios (MW) y una capacidad de producción de 4 megavatios-hora (MWh), asegura el suministro del municipio durante unas 20 horas, según los cálculos de la empresa.

Al igual que las pilas convencionales, estas gigantescas baterías almacenan energía en forma química en su interior y, mediante un proceso electroquímico, la convierten en energía eléctrica. La energía producida es de corriente continua y en baja tensión que se transforma en corriente alterna y en media tensión a través de un transformador situado a la derecha del contenedor. Posteriormente, esa energía es dirigida a la red de distribución para su consumo en hogares y empresas del entorno.

Pero la instalación de Valcarlos no solo soluciona un problema puntual, también sirve como un banco de pruebas mediante un proyecto de innovación, en colaboración con otras empresas, como las propietarias de las centrales hidráulicas Barbo Renovables y Andueza Generación Eléctrica. El denominado proyecto Microflex ha recibido financiación del Gobierno de Navarra para investigar el futuro de la distribución a través de microrredes en entornos complejos, como el de Valcarlos, y para entender el funcionamiento de las baterías con el fin de aportar flexibilidad al sistema eléctrico.

Este no es el único proyecto de Iberdrola en España, aunque es de las pocas de su tipo. En 2019, la compañía instaló en el municipio murciano de Caravaca el primer sistema de almacenamiento con baterías para redes eléctricas de España para mejorar la calidad de suministro energético del lugar y de su entorno. También cuenta con un sistema de estas características en Hornico (Murcia). “A medida que crecen las renovables se necesita más almacenamiento, con la tecnología hidráulica a partir del bombeo, pero el almacenamiento a menor escala supondrá un vuelco en lugares como este que están expuestos a problemas suministro y donde el refuerzo de la red tradicional es muy difícil”, ha advertido la consejera delegada de i-DE, la distribuidora del grupo Iberdrola, Eva Mancera.

Por Daniel