El equipo de Ábalos acusado de elaborar un plan de comunicación para ocultar el ‘Delcygate’ y amenazar a los medios
La administración de José Luis Ábalos se encuentra bajo escrutinio tras la aparición de informes que sugieren que se desarrolló una estrategia de comunicación para controlar la cobertura mediática del polémico suceso conocido como el ‘Delcygate’. Conforme a los documentos obtenidos por ABC en el caso Koldo, el equipo de Ábalos habría intentado influir en la percepción pública de la visita de Delcy Rodríguez al aeropuerto de Barajas.
La polémica que envuelve a la administración de Ábalos
Los documentos, encontrados en el correo electrónico de Isabel Pardo de Vera, presidenta de Adif, sugieren una serie de estrategias diseñadas para cambiar la percepción pública de la visita de Rodríguez. Entre los presentes en la reunión descrita en los documentos se encontraban el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y Víctor de Aldama, una figura central en el caso Koldo.
El documento, cuya autoría sigue sin estar clara, detalla una serie de acciones que van más allá de una simple estrategia de comunicación. Entre las tácticas sugeridas se incluyen amenazas de retirar publicidad institucional a aquellos medios que no cumplieran con las directrices del gobierno. Esta estrategia implicaba presionar económicamente a los medios que no se adhirieran a la narrativa oficial del gobierno.
Además, el documento propone la necesidad de que el Ministerio de Interior se involucre activamente en la gestión del caso y sugiere incluso la filtración del acta policial de la noche en cuestión. Estas revelaciones han desatado una tormenta de críticas y cuestionamientos sobre la ética y la conducta del gobierno de Ábalos.
Implicaciones y repercusiones
Esta estrategia de comunicación es especialmente preocupante, ya que contraviene los principios fundamentales de un gobierno democrático. La relación del PSOE con los medios de comunicación ha estado en el punto de mira en los últimos años, con acusaciones de falta de neutralidad informativa y favores a ciertos medios. Estas tácticas son una violación flagrante del recién aprobado Reglamento sobre Libertad de Medios de Comunicación de la UE.
Esta situación pone de relieve la creciente discrepancia entre el discurso oficial del gobierno y su práctica real. Aunque el Presidente Pedro Sánchez ha hablado de regeneración democrática y transparencia, este plan sugiere que el gobierno ha estado dispuesto a utilizar tácticas coercitivas para controlar la narrativa de su administración.
El ‘Delcygate’ es solo uno de varios escándalos que han sacudido al gobierno de Sánchez, pero la gravedad de las acciones destinadas a ocultar los detalles de la visita de la vicepresidenta venezolana a Madrid sugiere que este incidente fue de particular preocupación para el gobierno. A medida que se descubren más detalles sobre este caso, el gobierno de Ábalos y Sánchez puede enfrentarse a más preguntas sobre su integridad y su compromiso con los principios democráticos.

