«Me arrepiento de haberme independizado de España»

La intimidad reveladora de un líder rebelde: Emilio Aguinaldo y su relación amor-odio con España y Estados Unidos

Emilio Aguinaldo, el primer presidente de Filipinas, es un personaje histórico que aún despierta grandes debates. Su vida política comenzó como líder de los independentistas en la guerra de 1898 contra España, pero vivió hasta los 94 años, tiempo en el que sus convicciones se volcaron de una manera sorprendente.

En una entrevista concedida a ABC en 1962, Aguinaldo confesó su amor por España, a pesar de haber luchado en contra de ella. «Después de Filipinas, amo a la madre patria España y algún día querría ir a ella. Los norteamericanos nos traicionaron», afirmó el antiguo general insurrecto. Sin embargo, murió dos semanas antes de la publicación de la entrevista y nunca pudo cumplir su deseo de viajar a España.

Ahora, una entrevista completa que Aguinaldo concedió cuatro años antes a un diario filipino ha salido a la luz, revelando aún más sobre las complejas emociones del líder hacia España y Estados Unidos. En la entrevista, Aguinaldo lamentaba directamente haber liderado el movimiento separatista y haber dejado de ser español. «Sí. Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España», dijo.

Los orígenes de Aguinaldo y su lucha por la independencia

Aguinaldo nació el 22 de marzo de 1869 en Cavite, cuando Filipinas era parte de España. A los 26 años, ingresó con el rango de teniente en la recién creada organización secreta de Katipunan, liderada por Andrés Bonifacio. «Casi al mismo tiempo que don Andrés –ataqué las guarniciones españolas en Cavite y las derroté», recordó Aguinaldo sobre sus primeros pasos en la revolución.

Su objetivo era la independencia de Filipinas a través de las armas. Aguinaldo demostró tal determinación que, al inicio de la guerra, alcanzó el grado de general y fue nombrado presidente de la futura república. Sin embargo, la lucha interna entre Aguinaldo y Bonifacio, que se libró mientras el Ejército español trataba de contener el levantamiento de los filipinos, terminó con la muerte de Bonifacio y la consolidación de Aguinaldo como líder indiscutible en la guerra contra los españoles.

En esa confrontación interna, Bonifacio fue capturado y, tras un juicio militar, condenado a muerte por sedición el 10 de diciembre de 1897. El mismo día fue ejecutado y Aguinaldo alzado como líder indiscutible en la guerra contra los españoles, donde se ganó el respeto de todos por «su nobleza en el campo de batalla para con sus enemigos», tal y como reconocía Luis María Anson en su reportaje de ABC.

La traición de Estados Unidos y el deseo de volver a ser español

A pesar de la ayuda que recibió de Estados Unidos en su guerra contra España, Aguinaldo sentía un profundo resentimiento hacia el país norteamericano. «Los norteamericanos nos traicionaron», repetía. De hecho, en la entrevista, Aguinaldo lamentaba haber liderado el movimiento independentista y haber dejado de ser español. Cuando se celebraron los funerales en Manila del Rey Alfonso XIII, Aguinaldo se presentó en la catedral para sorpresa de los españoles. «Me preguntaron por qué había ido a los funerales del Rey contra el que me había alzado en rebelión. Les dije que sigue siendo mi Rey, porque bajo España siempre fuimos súbditos, o ciudadanos, españoles, pero que ahora, bajo los Estados Unidos, somos tan solo un mercado de consumidores de sus exportaciones».

La historia de Aguinaldo es un testimonio de la complejidad de las relaciones entre las antiguas colonias y sus metrópolis, y de cómo los sentimientos de lealtad y traición pueden coexistir en el corazón de un líder rebelde. El antiguo general insurrecto murió con el deseo incumplido de volver a la «madre patria» España, un país contra el que luchó en su juventud pero al que nunca dejó de amar.