El Código Técnico de la Edificación es una normativa del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana que regula el desarrollo de las obras de construcción en España. Sin embargo, hasta su reforma en 2019, no prohibió el uso de materiales inflamables en las fachadas de edificios de más de 28 metros de altura. Los recientes incendios en Valencia, en los que las llamas se propagaron a gran velocidad, han puesto en evidencia esta laguna legal.
Esta normativa ministerial obliga a los edificios de dicha altura a instalar sistemas de aislamiento interiores en cámaras ventiladas que deben tener al menos una clasificación ‘A2-s3,d0’ de reacción al fuego. Esta clasificación está recogida en la norma UNE-EN 13501 de las Euroclases, creada por la Asociación Española de Normalización, el único Organismo de Normalización en España designado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ante la Comisión Europea.
Según esta clasificación, las fachadas de los edificios deben ser, como mínimo, no combustibles y sin contribución al fuego, con alta producción de humos y que no produzcan gotas o partículas. Los únicos materiales que cumplen con estas características, según una infografía publicada por la Asociación de Instaladores de Aislamiento en 2020, son el panel de lana mineral, que puede ser de vidrio o de roca, y los morteros aislantes con lana mineral o con corcho.
Los edificios que se incendiaron en Valencia tenían fachadas ventiladas conformadas por dos partes: la más exterior, de aluminio y resinas plásticas, y la más interior, de lana de vidrio o de rocas, y, por tanto, ignífuga. A pesar de las afirmaciones iniciales de que la parte interna era de poliuretano, un material altamente inflamable y que no está permitido en la actual reglamentación, el Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de Valencia ha confirmado que el certificado final de obra del proyecto apunta a un revestimiento de lana de roca. Por tanto, este revestimiento interior cumpliría, incluso, con la normativa vigente del Código Técnico de Edificación.
En el visado de las obras de este edificio, en 2005, la normativa era «más permisiva», rigiéndose por la norma básica de la edificación ‘NBE-CPI/96’ de «Condiciones de protección contra incendios de los edificios», aprobada en el Real Decreto 2177/1996, de 4 de octubre. Según fuentes de la Asociación de Instaladores de Aislamiento, la normativa de uso de materiales para prevenir en caso de incendio cambió a partir de 2017, tras el incendio de la Torre Greenfield. «Hoy en día, los seguros no aseguran una obra si no están justificados los cumplimientos de materiales y aislamientos», explica Sigfrido Herráez, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM).
Esta situación ha llevado a un debate sobre la seguridad de los edificios y la necesidad de revisar y actualizar la normativa de construcción para garantizar la seguridad de los habitantes. La tragedia de Valencia ha demostrado que es imprescindible prestar atención a los materiales utilizados en la construcción y a la implementación de medidas de seguridad adecuadas para prevenir incendios.
