El panorama del reparto a domicilio en España se encuentra en medio de una gran agitación tras la reciente noticia de que la empresa de reparto Stuart ha decidido terminar sus operaciones en el país y despedir a sus trabajadores. Esta decisión afectará a todos sus repartidores y a gran parte del personal de oficina, lo que podría resultar en alrededor de 400 despidos, de un total de 468 empleados que la empresa tiene en la actualidad.
La decisión de Stuart es el resultado de las pérdidas acumuladas que ha sufrido en los últimos años. Barcelona, la ciudad con más empleados de Stuart, con 319, será la más afectada por la reestructuración.
Esta noticia marca una nueva salida del mercado español en el sector del reparto a domicilio, con cientos de nuevos despidos. La compañía ha decidido que ya no quiere invertir más en España y esperar a que su modelo de negocio sea rentable. En los documentos enviados a la representación legal de los trabajadores, la empresa argumenta que no le resulta rentable cumplir con la legislación laboral vigente y atribuye directamente la culpa a la ley Rider aprobada durante la pasada legislatura.
Esta ley obliga a las empresas de reparto a tener a sus repartidores como asalariados, una condición que aumenta sus costes operativos. Pagar la Seguridad Social y proporcionar los medios de trabajo -móvil y vehículo- a los ‘riders’ es más caro que tenerlos como autónomos. A pesar de que la ley lo marca, no todas las plataformas del sector están cumpliendo con esta condición, como es el caso de Glovo y Uber, que dominan el mercado español y que ahora tendrán menos competencia.
Desde sus inicios, Stuart comenzó repartiendo con autónomos, que posteriormente fueron declarados falsos autónomos por la Inspección de Trabajo. Esto llevó a la empresa a tener que pagar cantidades millonarias al erario público.
La representación legal de los trabajadores ahora inicia un periodo de consultas, que por ley debe extenderse un mínimo de 30 días, para tratar de acordar con la dirección unas indemnizaciones para los afectados. Hasta hace poco, los grandes fondos de inversión veían en este campo un atractivo donde prestar dinero y los bajos tipos de interés permitían a las compañías disponer de un alto flujo de capital.
El sector del ‘delivery’ se encuentra en constante reconfiguración y a medida que las empresas se retiran, se reduce la pluralidad en el mercado. Empresas como Gorillas, Getir y Deliveroo ya decidieron abandonar el mercado español en busca de otros mercados donde encontrar rentabilidad.
La dirección de Stuart afirmó que mantendrá a una pequeña parte de su equipo técnico en España para intentar tener éxito en otro país. Sin embargo, el mercado de las aplicaciones de reparto a domicilio todavía no es rentable. Glovo no ha registrado ganancias después de casi una década de existencia y Uber mantiene sus inversiones debido a su fortaleza financiera como multinacional.
Por otro lado, Just Eat ha logrado evitar la tempestad con su propio modelo de negocio. En España reparte con asalariados, pero en el Reino Unido despidió a toda su plantilla y pasó a repartir con autónomos para ahorrar costes. De hecho, Stuart trabajó como subcontratada de Just Eat allí, pero perdió su contrato tras la reestructuración y ahora está realizando sus propios despidos para equilibrar sus cuentas.
