alt text

La cuenca del Segura, en España, está preparada para afrontar la escasez de agua en los próximos años gracias a la gestión de su mix de aguas, pero el desafío de incorporar nuevos recursos sigue presente. Según Mario Urrea, presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), el Trasvase Tajo-Segura sigue siendo necesario para asegurar el suministro de agua a la región.

El problema de la escasez de agua en el Mediterráneo es complejo debido a las características semiáridas de la zona. Los expertos predicen que el cambio climático implicará una menor disponibilidad de recursos hídricos en los próximos años. Por lo tanto, es necesario considerar el agua, la energía, la alimentación y el medio ambiente en el análisis de diagnóstico y soluciones. Un equilibrio entre estas variables y la incorporación progresiva de los recursos no convencionales, como la desalación y la reutilización, son clave para mantener un optimismo moderado.

La importancia del Plan Hidrológico Nacional es innegable, ya que requiere una coordinación al máximo nivel entre los distintos organismos de cuenca. La legislación española asigna al Plan Hidrológico Nacional este papel de coordinación. Sin embargo, Urrea sugiere que primero convendría consensuar a nivel nacional el Plan Nacional de Regadío, ya que el riego representa el 80% del consumo de recursos hídricos.

El desarrollo de la zona del Levante en los últimos 45 años ha sido gracias al Trasvase Tajo-Segura, que abastece a tres millones de personas en época estival y a unas 120.000 hectáreas de regadío. Urrea sostiene la necesidad del Trasvase Tajo-Segura, pero también apuesta por el agua desalada. El incremento de la disponibilidad de agua desalada y reutilizada es esencial para garantizar la seguridad hídrica en el futuro.

Con respecto a la capacidad actual de la cuenca del Segura, Urrea señala que la planificación actual refleja la necesidad de incorporar nuevos recursos, especialmente en las zonas que dependen de las aguas subterráneas en acuíferos declarados en riesgo cuantitativo. Éste es el desafío para los próximos años: incrementar los recursos hídricos y gestionar la demanda.

La cuenca del Segura ha afrontado el periodo de sequía siguiendo estrictamente lo indicado en el Plan especial de Sequías. La gestión del denominado mix de agua por la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, mediante los recursos propios de las aguas del río Taibilla, la del ATS y la de la desalación, ha asegurado el suministro de agua en toda la Demarcación del Segura.

De cara al futuro, Urrea imagina una cuenca del Segura con una alta garantía en relación al abastecimiento, lo que permitirá mantener un componente turístico importante. El regadío seguirá existiendo, pero con un modelo productivo más eficiente y sostenible.

Finalmente, en relación a la percepción de que los agricultores son los causantes de la contaminación de la cuenca, Urrea considera que cambiar esa percepción requiere practicar una agricultura sostenible. Esto implica un uso eficiente del agua y un uso racional y no contaminante de pesticidas y fertilizantes. Así, se podrán exportar y consumir internamente productos agrarios medioambientalmente sostenibles, etiquetados como ‘verdes’.

Por Daniel