Las palabras «Después de la tempestad viene la calma» podrían ser la definición perfecta para describir el papel desempeñado por el golfista estadounidense Scottie Scheffler en el reciente torneo Masters. Originario de Texas, Scottie demostró ser un paradigma de serenidad en el campo de golf, navegando a través de los desafíos con una paciencia y resistencia excepcionales que le permitieron mantener la calma durante las primeras rondas y hacer un último esfuerzo en los nueve hoyos finales.
Homa y Morikawa, se mostraron como fuertes contendientes en las etapas iniciales del torneo, pero fue Aberg quien sorprendió al mundo del golf al colocarse como líder con media vuelta aún por completar. Sin embargo, la suerte del golfista sueco se desvaneció en el hoyo 11 cuando su bola terminó en el agua, poniendo fin a sus posibilidades de victoria, un destino que también compartieron Collin y Max, quienes registraron dobles ‘bogeys’ en los hoyos 9 y 11 y 12 respectivamente.
Scottie Scheffler, por otro lado, demostró una habilidad superior para navegar a través del Amen Corner, y a pesar de un revés en el hoyo 11, logró salir de esa zona crucial con tres golpes de ventaja. Parecía predestinado que la presión no le afectaría en las etapas restantes del torneo, y su camino hacia la victoria se hizo evidente al llegar al hoyo 18.
El domingo amaneció soleado y primaveral en Augusta, y como en otras veintiséis ocasiones previas, se pudo ver a Tiger Woods vistiendo de rojo y acompañado por una multitud de admiradores. Sin embargo, esta vez, el ex número uno mundial no estaba compitiendo por la chaqueta verde, sino que se esforzaba por evitar el último puesto entre los jugadores que quedaban en acción después del corte del viernes.
A pesar de los ánimos y el apoyo de los presentes, el primer ‘bogey’ del día para Tiger Woods lo devolvió a una dura realidad. Su juego parecía forzado y sus intentos de dominar el difícil green del National resultaron infructuosos. Sus primeros hoyos se convirtieron en un calvario, con un ‘triplete’ en el hoyo 5 y otro ‘bogey’ en el 6.
A pesar de todo, Tiger Woods demostró destellos de su genialidad en el transcurso de la mañana, pero su corto juego no le acompañó y terminó el torneo con un abultado (+16), el peor acumulado de su carrera. Sin embargo, este resultado no debería ser visto como un reproche, sino como un testimonio de su increíble resistencia y dedicación al golf, ya que a pesar de sus dolencias, logró competir en un torneo que habría obligado a otros a retirarse hace mucho tiempo.
En cuanto a los golfistas españoles, Chema Olazábal y Jon Rahm terminaron empatados en (+9), aunque con sentimientos contrastantes. Olazábal, que ha estado jugando en el torneo Masters durante 35 años, demostró su amplio conocimiento y experiencia en el campo de golf. A pesar de sufrir un desgarro muscular durante el hoyo 5, el veterano golfista aguantó el dolor y terminó con una magnífica vuelta de par.
Por otro lado, Jon Rahm reflejaba decepción, sabiendo que había desperdiciado una semana especial sin una razón concreta. A pesar de su desilusión, Rahm se mostró optimista sobre el futuro, afirmando que su mal resultado en el Masters no afectará su rendimiento en la próxima temporada. «Estoy jugando bien y todavía queda un mes para el siguiente ‘major’, el PGA. No me voy a calentar en exceso», afirmó con determinación.
