El ministro prioriza esclarecer las causas del siniestro

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descartado una dimisión inmediata después del choque de dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), que deja un balance de 64 fallecidos y 50 heridos. En su primera comparecencia pública tras conocerse el suceso, aseguró que su prioridad es determinar qué ocurrió.

«Estoy tratando de esclarecer esto y nada más. No estoy pensando en mí», afirmó Puente desde el centro de control de Adif en Atocha, siete horas después de que trascendiera el accidente. El ministro señaló que no se plantea en este momento si debe asumir responsabilidades.

Al comienzo de su intervención, Puente se declaró «devastado», aunque evitó profundizar en su estado de ánimo y remarcó que lo esencial son las víctimas. También calificó de «inverosímil» que se haya producido un accidente de estas características, si bien buena parte de las preguntas se centraron en su actuación.

El precedente de Adamuz

El siniestro se ha producido en la misma línea Madrid-Andalucía donde, el pasado 18 de enero, un tren de Iryo descarriló y colisionó con un Alvia en Adamuz (Córdoba). Aquel accidente causó la muerte de 46 personas y su investigación todavía no ha finalizado.

El 23 de enero, días después de aquella tragedia, Puente sostuvo que la posibilidad de que se repitiera un accidente similar era muy baja. Este miércoles volvió a considerar «inverosímil» un alcance entre dos trenes de la red de alta velocidad, sin insistir en que ello no invalida su declaración anterior.

Defensa de la seguridad de la red ferroviaria

El titular de Transportes reiteró que el sistema ferroviario español es «fiable y seguro», aunque reconoció que existen límites tanto en los componentes de los trenes y de la vía como en la intervención humana, al igual que sucede «en todos los medios de transporte».

«Fallos se pueden producir», admitió, antes de insistir en que la red española es segura y «homologable» a la del resto de países.