Estados Unidos contra TikTok: una (posible) prohibición geopolítica, no por privacidad

El entonces senador Al Gore señaló en mayo de 1989 que la nación que mejor integre la informática de alto rendimiento en su economía podría convertirse en la fuerza dominante del próximo siglo. Efectivamente, la tecnología se ha convertido en un instrumento vertebrador de la hegemonía de Estados Unidos. Durante décadas, la industria crucial de Washington, desde los semiconductores hasta la carrera espacial, se ha levantado gracias a subvenciones y ha jugado un papel vital en la Guerra Fría. Tras el desmembramiento de la URSS y la caída del Telón de Acero, el libre mercado y la comercialización de Internet han logrado expandir la influencia de la american way of life. La influencia estadounidense también ha sido vehiculizada a través de las redes sociales hasta que apareció TikTok.

El 13 de marzo pasado, la Cámara Baja de EE.UU aprobó una propuesta de ley que acerca la prohibición de TikTok en el país. El gigante chino propietario de la plataforma, ByteDance, tiene 180 días para vender su negocio en el país, de no hacerlo, el presidente Joe Biden podría vetar la distribución de TikTok en las tiendas de aplicaciones nacionales.

La propuesta de ley cuenta con un abrumador apoyo bipartidista, algo poco habitual en Washington. El raro equilibrio entre demócratas y republicanos tiene una razón de ser: China. Ambos partidos sostienen que TikTok, bajo el control de ByteDance, es un caballo de Troya que recopila datos de los ciudadanos estadounidenses e inocula los ideales de Pekín en sus mentes.

Hay motivos para cierta preocupación. Entre 1993 y 2021, el Partido Comunista Chino ha aprobado hasta tres leyes que obligan a sus ciudadanos y empresas a colaborar con sus agencias de inteligencia. El director ejecutivo de TikTok, Shou Zi Chew, ha asegurado que los datos estadounidenses siempre han estado almacenados en Virginia y Singapur, lo que los dejaría fuera del alcance chino. Sin embargo, Forbes reveló que la compañía almacena la información financiera de sus grandes estrellas en servidores alojados en China.

A principios de 2023, el Departamento de Justicia abrió una investigación contra TikTok tras revelarse que empleados de ByteDance habían usado datos de la plataforma para espiar a dos de sus periodistas. Además, se denunció que Pekín utilizó un acceso de «puerta trasera» de la aplicación para espiar, identificar y monitorear a los manifestantes prodemocracia en Hong Kong. El Gobierno de Xi Jinping, advirtió, también tendría «acceso supremo a todos los datos, incluso los almacenados en EE.UU«.

Sin embargo, las agencias de inteligencia estadounidenses aún no han presentado evidencias de que el Partido Comunista Chino haya usado TikTok para espiarles o que se haya beneficiado de la recopilación de datos. Mientras tanto, Biden se ha reunido con tiktokers y su equipo de campaña ha abierto una cuenta para lanzar propaganda electoral.

Los impulsores de la prohibición alegan que el peligro de TikTok radica en que recopila demasiados datos sensibles de los ciudadanos que pueden terminar en manos de Pekín. Sin embargo, ese argumento no aplica a las plataformas estadounidenses que, como Google, Facebook, Youtube o Instagram, dieron luz a la mercantilización de la privacidad, un modelo que la psicóloga social Shoshana Zuboff describió como capitalismo de vigilancia.

El gran interés estratégico de EEUU no es la privacidad, sino el control de las herramientas de vigilancia. Ya en 2013, el exanalista de inteligencia Edward Snowden expuso al mundo que las agencias del Gobierno estadounidense tenían acceso directo a los servidores de gigantes digitales como Microsoft, Apple, Google, Facebook o AOL, pero también a las telecomunicaciones proveedores como de Verizon.

La posible prohibición de TikTok apunta a la defensa de un interés económico y geopolítico. Durante décadas, EEUU promovió el libre comercio porque beneficiaba la expansión de sus empresas tecnológicas y la conquista de los mercados internacionales. China supera a EEUU en 37 de los 44 campos tecnológicos cruciales, según estudio del Departamento de Estado. Seis de las 15 mayores plataformas digitales ya están en manos chinas.

TikTok es hija de una estrategia proteccionista que está haciendo tambalear el dominio tecnológico de EEUU. La plataforma ya acumula más de 1.500 millones de usuarios en todo el mundo, 170 millones de ellos estadounidenses. Cuanto mayor es su crecimiento, menor es la cuota de mercado de sus empresas rivales. EEUU teme que la avanzadilla china suponga el fin de su hegemonía. Eso explica el cambio de tono de Washington, que ahora apuesta por la restricción comercial para frustrar el ascenso tecnológico de Pekín.