Marc Márquez, concentrado en la parrilla, ayer, de la carrera al 'sprint' de Catar.

El mundo del motociclismo aguarda con entusiasmo a medida que se desarrolla la temporada de carreras de 2023. El foco está puesto en un piloto en particular, Marc Márquez, que se ha embarcado en una nueva aventura con la Ducati del modelo 2023. No es una nueva Ducati per se, sino una versión antigua, que ahora está bajo la dirección del equipo ‘satélite’, tras la trágica pérdida del campeón Fausto Gresini.

El primer día del Gran Premio fue una experiencia de aprendizaje para el veterano piloto. A pesar de su desempeño en los test de Malasia y Catar, y su actuación en la carrera inaugural, Márquez admitió que aún tiene mucho que aprender sobre la Ducati. Su falla en la ‘quali’ y una salida menos que ideal en la carrera fueron, según él, lecciones valiosas. A pesar de los contratiempos, el piloto, conocido también como MM93, mantuvo su característica sonrisa y su mirada brillante.

En la ‘quali’, Márquez cometió un error en la curva 8, lo que le costó su posición en la primera fila. Fue un error personal, no de la moto o los neumáticos. Márquez atribuyó este desliz a su fase de aprendizaje con la Ducati. Esta tendencia continuó en la carrera al ‘sprint’, donde el piloto confesó que se enredó y acumuló trabajo. En un intento por no perder a sus competidores, Martín, Binder, Espargaró, Bagnaia, Di Giannantonio y Bastianini, el piloto apretó el acelerador. Sin embargo, hacia el final de la carrera, se encontró con un problema de agarre debido al desgaste de las gomas y la alta presión de las ruedas.

A pesar de estos desafíos, Márquez se mantiene optimista. No ha dominado completamente la Ducati, pero está aprendiendo a adaptarse a sus reacciones y gestos. Atrapó a sus competidores, pero cuando llegó a Martín, Binder, Espargaró y Bagnaia, sus neumáticos estaban con una presión tan alta que decidió no arriesgarse a una caída.

El ocho veces campeón del mundo se mostró satisfecho con su debut. «Un quinto el primer día que estrenas la moto no está mal», comentó. Márquez es consciente de que hay pilotos más rápidos que él, y por ahora, su objetivo es luchar por la cuarta, quinta o sexta posición.

Márquez no se conforma con estar por delante de otros campeones del mundo y candidatos con motos más oficiales que la suya. Su mentalidad es siempre aspirar a ser mejor, mirar a los que están delante y aprender de ellos. Como señaló, tiene que compararse con los pilotos que quedaron delante de él, Martín y Bagnaia, y con Aleix Espargaró, que fue el más veloz en las tres últimas vueltas.

El experimentado piloto está comenzando a asentarse en su nuevo equipo y a entenderse con su nuevo técnico, Frankie Carchedi. Está aprendiendo los trucos de la Ducati, que es muy diferente de la Honda RC213V que pilotó durante 11 años y con la que ganó seis títulos en la máxima categoría.

Márquez está empezando a disfrutar de nuevo de las carreras, a pesar de los desafíos que supone adaptarse a una nueva moto. Asegura que le falta extraer «esas decimitas» de la Ducati que le permitirán competir por el podio. Sin embargo, el hecho de poder competir por las seis primeras posiciones es un cambio refrescante para el piloto, ya que no tiene que defender durante toda la carrera como antes.

A pesar de la positividad y el optimismo de Márquez, el piloto es consciente de que aún tiene mucho que aprender y mejorar. Admite que todavía tiene que deshacerse de su «estilo Honda» y adaptarse completamente a la Ducati. A medida que continúa su viaje en esta nueva temporada, Márquez se compromete a corregir sus errores, aprender de ellos y, lo más importante, a no «maltratar» la Ducati.

En palabras de Márquez, «Va muy bien, pero hay maneras de conducirla y hay puntos que debes saber muy bien de qué va y, en ese punto, ha sido error mío. Me he equivocado yo al maltratar la moto y a esta moto no hay que maltratarla». Con su determinación y su amor por el deporte, Márquez está seguro de que su viaje con la Ducati será una experiencia de aprendizaje valiosa y emocionante.