Los últimos secretos del Quest, el barco que vio morir a Shackleton en su cuarta expedición a la Antártida

Descubrimiento de los Restos del Quest, el Barco de la Última Expedición de Sir Ernest Shackleton

En una expedición realizada por la Real Sociedad Geográfica Canadiense (RCGS), se han descubierto a 390 metros de profundidad frente a las costas de Terranova y Labrador, los restos del Quest, el barco con el que el famoso explorador Sir Ernest Shackleton emprendió su última expedición antártica antes de su muerte en 1922.

Shackleton, un Explorador Incomparable

Shackleton, nacido en 1874, es reconocido por su valentía y liderazgo durante sus expediciones a la Antártida. En 1915, su barco, el Endurance, fue tragado por las aguas del mar de Weddell, lo que llevó a su tripulación a luchar por su supervivencia durante dos años y medio. A pesar de las adversidades, todos los miembros de la tripulación sobrevivieron gracias al arrojo y la determinación de Shackleton.

John Geiger, director ejecutivo de la RCGS y líder de la expedición ‘Shackleton Quest’, enfatizó la habilidad de Shackleton para manejar situaciones difíciles. «Shackleton era conocido por su valentía y brillantez como líder en crisis. La trágica ironía es que la suya fue la única muerte que tuvo lugar en cualquiera de los barcos bajo su mando directo», señaló.

La Búsqueda del Quest

La búsqueda del Quest ha sido uno de los capítulos finales de la extraordinaria historia de Sir Ernest Shackleton. Este descubrimiento se produce dos años después del hallazgo del Endurance en la Antártida y en el 150 aniversario del nacimiento del explorador británico.

Para localizar los restos del Quest, un equipo internacional de expertos comparó los datos históricos con moderna tecnología para delimitar una zona en función de las corrientes, las condiciones climáticas y otros factores. Cinco días después del inicio de la expedición, los equipos de sonar operados por especialistas del Instituto Marino de la Memorial University detectaron los restos del Quest.

David Mearns, director de la búsqueda y conocido rastreador de naufragios, confirmó el hallazgo: «Puedo confirmar definitivamente que hemos encontrado los restos del Quest. Está intacto. Los datos de las imágenes de sonar de barrido lateral de alta resolución corresponden exactamente con las dimensiones y características estructurales conocidas de este barco especial. También es coherente con los acontecimientos ocurridos en el momento del hundimiento».

El Legado de Shackleton

Para Alexandra Shackleton, nieta del explorador y copatrocinadora de la expedición, este descubrimiento representa una pieza importante en el rompecabezas para armar el legado físico de Shackleton. «Mi abuelo, Sir Ernest Shackleton, había comprado el Quest con la intención de liderar una expedición al Ártico canadiense. Quizás sea apropiado que el barco haya terminado su histórico servicio en aguas canadienses», declaró.

Después de la muerte de Shackleton, el Quest continuó haciendo historia. Participó en la Expedición de la Ruta Aérea Británica del Ártico (1930-31), sirvió en la Marina Real Canadiense como dragaminas durante la Segunda Guerra Mundial, y finalmente se hundió frente a la costa de Terranova y Labrador en 1962 después de resultar dañado por el hielo. Afortunadamente, toda la tripulación noruega sobrevivió.

Shackleton fue sepultado en la isla de San Pedro, también conocida como Georgia del Sur, cumpliendo con su deseo de descansar en la puerta del Antártico, escenario de sus mayores hazañas. Este hallazgo marca un hito importante en la historia de la exploración y en la vida de uno de los exploradores más valientes y reconocidos del siglo XX.