Una joven sirve unas mesas en un bar.

El mercado laboral está experimentando una transformación radical con un cambio significativo en la mentalidad de los trabajadores. Los jóvenes empleados, en particular, ya no están dispuestos a comprometerse a largo plazo con una sola empresa. Su enfoque está en el crecimiento personal, la adquisición de nuevas habilidades y experiencias, y la búsqueda de un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.

Pau, de 22 años, un estudiante de tercer año de Ingeniería Informática, es un ejemplo de este cambio de mentalidad. A pesar de no haber terminado su grado, ya tiene un empleo en la industria tecnológica. Sin embargo, no ve un futuro a largo plazo en una sola empresa. Para él, «trabajar siempre en la misma empresa es perder el tiempo» y considera que «la vida laboral son etapas». Este sentimiento no es exclusivo de Pau, de hecho, es bastante común entre los jóvenes trabajadores de hoy.

Según una encuesta de la consultora Michael Page, 9 de cada 10 personas que están trabajando activamente están abiertas a un cambio profesional. Además, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) informa que el porcentaje de asalariados que buscaban otro empleo en 2023 alcanzó su punto más alto en los últimos 20 años.

La industria tecnológica se está adaptando a este cambio de mentalidad. Silvina Uviz, directora de recursos humanos de Microsoft en España, señala la necesidad de crear una marca o reputación convincente para atraer a los candidatos. Los jóvenes buscan organizaciones con propósito, donde su trabajo sea trascendente. Las empresas, por lo tanto, están buscando formas de gestionar la experiencia del empleado para atraer y retener talento.

Sin embargo, este cambio de mentalidad no se limita a la industria tecnológica. En la hostelería, por ejemplo, Guillem, un cocinero de 27 años, ha trabajado en más de 15 restaurantes. Su motivación para cambiar de trabajo a menudo es la búsqueda de mejores salarios y horarios menos esclavizantes, además de la búsqueda de crecimiento personal.

La insatisfacción también es prevalente en el sector de la salud. Montse, una técnica de laboratorio de 27 años, está buscando un nuevo trabajo debido a la desconexión entre sus responsabilidades y su remuneración. «No me vale de nada una palmadita en la espalda si no se recompensa salarialmente», dice.

El cambio de mentalidad también se refleja en las expectativas salariales. Los jóvenes trabajadores están buscando una congruencia salarial entre lo que cobran y las actividades que realizan. «La cultura del esfuerzo ya no funciona», dice Norbert Monfort, profesor de Dirección de Personas y Organización Esade y propietario de la consultora Monfort Ambient Management.

Otra tendencia emergente en el mercado laboral es el enfoque en el «salario emocional», que incluye la motivación, la posibilidad de formarse y progresar en la empresa, y el reconocimiento de los superiores. Sin embargo, como señala Manel Fernández Jaria, consultor de liderazgo y profesor de Economía y Empresa en la UOC, el salario emocional no tiene sentido por sí solo si no se acompaña de un salario monetario decente.

En resumen, los jóvenes trabajadores de hoy buscan más que un simple empleo. Buscan experiencias, crecimiento personal y un equilibrio saludable entre su vida laboral y personal. Las empresas, por lo tanto, deben adaptarse a este cambio de mentalidad si quieren atraer y retener a los mejores talentos.

Por Daniel