La superisla de plástico del Pacífico, un fenómeno medioambiental alarmante, ha cobrado proporciones de continente en los últimos treinta años. Descubierta en 1997 por el capitán y oceanógrafo estadounidense Charles Moore, esta isla plástica es un testimonio de la crisis de contaminación plástica que azota a nuestro planeta.
El viaje de Moore a través de la inmensa superficie repleta de basura plástica duró siete días. Ahora, tres décadas después, la isla de plástico es tres veces más grande que la Península Ibérica, extendiéndose sobre 1.6 millones de kilómetros cuadrados. Y continúa creciendo, impulsada por los 2.000 camiones de basura plástica que la humanidad arroja a los mares y ríos cada año.
La superisla del Pacífico no está sola. Ya se han contabilizado siete de estas gigantes acumulaciones de residuos plásticos en nuestro planeta, aunque la del Pacífico sigue siendo la mayor. Según un artículo publicado en la revista Nature, la mancha plástica entre Hawái y California acumula 80.000 toneladas de plástico. Sin embargo, no es una masa compacta de objetos plásticos reconocibles, sino que consiste principalmente en pequeños fragmentos de plástico, aunque también hay concentraciones de elementos más grandes.
La formación de esta gran masa de basura se debe a la convergencia de las corrientes marinas del Pacífico Norte, que mantienen las aguas prácticamente estáticas. A medida que los trozos de plástico se fragmentan y degradan por efecto de la erosión, la radiación solar y otros factores, se convierten en microplásticos. Se estima que el 94% de los 1.8 billones de fragmentos que componen la mancha del Pacífico Norte son microplásticos.
Laurent Lebreton, autor principal de los estudios publicados en Nature y miembro de la organización The Ocean Cleanup, advierte que la situación está empeorando. «Esto demuestra la urgencia de tomar medidas para detener la llegada de plásticos al océano, además de limpiar el desastre que ya se ha producido», afirma.
Sin embargo, la naturaleza ha encontrado formas sorprendentes de adaptarse a esta crisis. Los residuos plásticos en el mar se están convirtiendo en el hábitat de numerosas especies, incluyendo anémonas, esponjas, medusas, gusanos y pequeños crustáceos que han colonizado el plástico de esta gran isla de basura.
A pesar de este aparente lado positivo, los científicos están preocupados. Estas especies, más propias de los ambientes costeros, podrían alterar el ecosistema de alta mar y amenazar a las especies nativas. Además, los fragmentos más grandes de plástico son un peligro para los animales marinos que los ingieren confundiéndolos con alimentos. Se estima que 100.000 animales marinos resultan heridos o mueren cada año debido a los desechos plásticos en el mar.
Según el estudio de Nature, el 99.9% de todos los residuos presentes en la gran isla de basura son plásticos. De estos plásticos, el 46% son redes de pesca abandonadas, y más del 75% son trozos de más de 5 centímetros. En cuanto a la fecha de fabricación de estos objetos, uno databa de 1977, siete eran de la década de los 80, 17 de la década de los 90, 24 de los 2000 y uno de la década siguiente.
Además de la superisla del Pacífico, existen superislas de plástico en el Atlántico Norte, Atlántico Sur, Pacífico Sur y Océano Índico. Recientemente, se han descubierto otras en el Mar de Barents y el Mar de los Sargazos.
