El fútbol español se encuentra en una encrucijada mientras la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) lanza un firme comunicado en respuesta a las últimas noticias sobre su expresidente, Luis Rubiales. El comunicado llega tras la solicitud de la Fiscalía de dos años y seis meses de prisión para Rubiales por un presunto beso no consentido a Jenni Hermoso. En su respuesta, la RFEF ha subrayado que «se depurarán todas las responsabilidades que puedan derivarse ante conductas y decisiones irregulares».
La RFEF ha anunciado que llevará a la comisión gestora el inicio de una auditoría forense. Este proceso tiene como objetivo analizar «cualquier tipo de contrato que pueda estar bajo sospecha por la actuación de su expresidente Luis Rubiales». El organismo también quiere demostrar su total desvinculación con las conductas y acciones irregulares de su exdirigente.
Luis Rubiales también se encuentra bajo investigación en otros casos, como el de la Operación Brody. Este caso está centrado en contratos irregulares firmados por la Federación durante su mandato.
La RFEF ha reiterado que «esta institución está muy por encima de sus dirigentes» y que exigirá responsabilidades a aquellos encargados de enviar la documentación requerida por los juzgados si se confirma que no cumplieron con su obligación. La Federación también se compromete a depurar cualquier otra responsabilidad que pudiera surgir de conductas y decisiones irregulares.
El periódico español El Periódico de España informó el miércoles que el exfutbolista Francisco Javier Martín Alcaide, que acompañó a Luis Rubiales en su viaje a la República Dominicana, ha solicitado a Delia Rodrigo, la jueza que investiga el caso Supercopa, que desbloquee sus cuentas bancarias.
Además, en un auto consultado por el periódico, la magistrada también ha ordenado levantar el secreto de la pieza separada que investiga las condiciones en que se concedieron las obras de reforma del estadio de La Cartuja.
Este escándalo ha llevado a la FIFA a considerar una posible intervención en la RFEF. Fuentes federativas admiten que la entidad ha estado en contacto con el organismo que preside Gianni Infantino durante semanas.
La RFEF, en su proceder, se considera «una institución fundamental, base del fútbol español, casa de las selecciones nacionales e integrada por profesionales que desarrollan su trabajo con eficacia». La Federación no quiere quedar «unida a las conductas particulares, en especial las de aquellos que, siempre presuntamente, han tenido conductas execrables, cuando no ilegales».
Pedro Rocha, presidente de la gestora de la Federación, ha manifestado que es «imprescindible separar y desvincular a la institución de las conductas presuntamente delictivas”, asegurando que “se llegará hasta el final en depurar cualquier responsabilidad existente”.
La Federación ha dirigido todos sus esfuerzos durante los últimos seis meses a lograr la estabilización y cerrar la crisis generada, «trabajando para que se volviera hablar de nuevo de fútbol». Sin embargo, admite que el nuevo frente abierto con el caso Supercopa y la petición de la Fiscalía llegan en un momento crucial, a meses de una Eurocopa, unos Juegos Olímpicos y, sobre todo, la presentación de la candidatura del Mundial 2030.
«Por ello, se garantiza ante FIFA, UEFA, el CSD y todos los aficionados y aficionadas la estabilidad de esta institución. El fútbol español es mucho más que sus expresidentes o dirigentes y así se quiere transmitir a la opinión pública», concluye el comunicado de la Federación Española.
