Durante la conferencia previa a la asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada la semana pasada en Washington, su directora gerente, Kristalina Georgieva, lanzó diversas alarmas sobre la situación económica global. Subrayó que la inflación no está del todo derrotada y señaló otros problemas, como el descenso de la productividad y las perspectivas de crecimiento, que se sitúan por debajo de su media histórica.
El próximo martes, el FMI presentará su informe sobre la Perspectiva Económica Mundial, en el que se estima que el crecimiento global a medio plazo se quedará justo por encima del 3%. No obstante, Georgieva destacó que hay «puntos de luz» en el panorama, como la sólida actividad en Estados Unidos y en muchos mercados emergentes. Además, aseguró que se ha evitado una recesión global y un periodo de estancamiento.
Sin embargo, Georgieva advirtió que hay «muchas cosas de las que preocuparse», como las tensiones geopolíticas que amenazan con fragmentar la economía mundial. También señaló que la actividad global es débil para los parámetros históricos, y que la inflación no está del todo derrotada. En este sentido, alertó sobre el agotamiento de los colchones fiscales y el aumento de la deuda, lo que supone un gran desafío para las finanzas públicas en muchos países.
La directora del FMI subrayó que las «cicatrices de la pandemia» siguen presentes y que la pérdida de producción mundial desde 2020 se cifra en unos 3,3 billones de dólares. Georgieva puso en contraste la fuerte recuperación de Estados Unidos, impulsada por el crecimiento de la productividad, con la actividad en la zona euro, que se recupera de forma mucho más gradual debido a los efectos persistentes de los altos precios de la energía y a un crecimiento de la productividad más débil.
Georgieva destacó que este parón en la productividad es responsable de más de la mitad de la desaceleración del crecimiento en economías avanzadas y emergentes. En este sentido, insistió en la necesidad de recuperar la estabilidad de precios y aplaudió las políticas monetarias que han logrado reducir la inflación del 9,5% al 2,3% en solo 18 meses en economías avanzadas.
A pesar de la esperanza del FMI de que esta tendencia continúe, Georgieva hizo un llamado a los responsables para que «resistan llamadas para bajadas prematuras» de los tipos de interés, que podrían llevar a tener que aplicar de nuevo políticas monetarias restrictivas ante nuevos golpes inflacionarios. Sin embargo, también advirtió que retrasarlas demasiado podría enfriar la actividad económica.
El FMI también recordó que los colchones fiscales «están agotados» y que «los niveles de deuda en la mayoría de los países son simplemente demasiado elevados». Según Georgieva, en las economías avanzadas, salvo en Estados Unidos, los pagos de intereses de la deuda pública representarán de media el 5% de los ingresos públicos este año.
«Nuestras perspectivas muestran que los déficits serán demasiado altos para estabilizar la deuda en más de un tercio de las economías avanzadas y emergentes», apuntó Georgieva. Ante esta situación, instó a cerrar lagunas fiscales, a reforzar la recaudación de impuestos y a mejorar la calidad del gasto público.
La directora del FMI también apeló a establecer «políticas para dar nuevo vigor al crecimiento» y a realizar reformas en elementos centrales, como reforzar el gobierno, reducir las burocracias, incrementar la participación femenina en el mercado laboral y mejorar el acceso al capital.
Finalmente, Georgieva instó a implementar políticas que «fomenten la transformación económica y aceleren la transición verde y digital». En este sentido, hizo una advertencia sobre la Inteligencia Artificial, que podría acelerar dramáticamente la cuarta revolución industrial. A pesar de los potenciales beneficios de la tecnología, Georgieva recordó que un reciente estudio del FMI muestra que la IA podría afectar al 40% de los trabajos en todo el mundo, y al 60% en economías avanzadas.

