El 17 de mayo de 2023, el Etihad Stadium fue testigo de un desenlace desgarrador para el Real Madrid, cuando el club fue derrotado 4-0 por el Manchester City. El derrumbe del equipo blanco en las semifinales de la Champions League fue un despliegue brutal del equipo de Pep Guardiola, que pareció desatar un tsunami celeste en el campo, principalmente en los primeros minutos de juego.
El dominio del City fue aplastante desde el inicio; en los primeros 20 minutos, el equipo de Carlo Ancelotti sólo completó 13 pases, comparado con más de 120 del Manchester City. El porcentaje de posesión del City en esta fase superó el 70%, un dominio que se tradujo en oportunidades claras de gol. En el minuto 13, Thibaut Courtois logró repeler un cabezazo de Erling Haaland, y ocho minutos después, realizó una parada milagrosa a otro cabezazo del noruego, cuando el estadio ya cantaba el gol.
El Real Madrid parecía invisible, excepto por un tiro de Toni Kroos después de la media hora de juego, que salió rozando el larguero de Ederson. Los ‘citizens’ finalmente se pusieron en el marcador en el minuto 23, con un gol de Bernardo Silva, quien repetiría en el minuto 37, apareciendo desde atrás para cabecear un rebote a la red.
La derrota dejó en shock al Real Madrid, reflejado tanto en las caras de los jugadores como en las de los directivos después del partido. Un alto ejecutivo del club presente en el partido hizo una afirmación intrigante, sugiriendo que el equipo había salido adormilado, «como si les hubiesen echado algo». Fue más allá al nombrar a la buspirona, un ansiolítico, como el causante de ese sopor. Esta teoría, sin embargo, fue rechazada por los jugadores y ridiculizada por otros en el club, incluyendo la selección española y los jugadores del Manchester City.
Este partido fue un llamado de atención para Ancelotti y el Real Madrid. La derrota mostró que Luka Modric y Toni Kroos, de 37 y 33 años respectivamente en aquel tiempo, ya no podían jugar juntos en partidos de alta exigencia física. La falta de cobertura en ambos goles de Bernardo Silva evidenció su insuficiencia defensiva.
El partido en Etihad fue un punto de inflexión para el Real Madrid, forzando a Ancelotti a repensar su mediocampo. Modric fue relegado a un rol secundario, y su presencia en el campo se ha vuelto más escasa, dejando lugar para jugadores más jóvenes como Eduardo Camavinga y Federico Valverde.
El Real Madrid de 2023-24 es un equipo más robusto, con más músculo en el mediocampo, construido sobre los pilares de reconstrucción que se pusieron de manifiesto en la derrota en el Etihad. El equipo ha logrado convertirse en el menos goleado de la Liga, a pesar de las lesiones de sus tres principales defensas: Courtois, Eder Militao y David Alaba.
Este miércoles, el Real Madrid regresará al lugar que cambió para siempre su forma de jugar. El recuerdo de la derrota en el Etihad ha ayudado a forjar un equipo más sólido e inmune a la ansiedad. El Real Madrid de 2024 es un equipo resistente, quizás incluso inmune a la «buspirona».
