El patrón Alejandro Vidales navega con el barco eléctrico de De Antonio Yachts, el E23, que proveerá a la organización de la Copa América de vela.

La próxima edición de la Copa América de vela se apunta a la corriente de la sostenibilidad y a la economía verde con una serie de medidas que buscan reducir su huella de carbono. Estas medidas incluyen iniciativas de ahorro de agua en las bases de los seis equipos en el Port de Barcelona, además de la instalación de placas solares y el uso de embarcaciones de cero emisiones.

A partir de finales de agosto, cuando arranque la competición en Barcelona, los equipos participantes estarán obligados a usar un barco de acompañamiento propulsado por hidrógeno verde, como el Chase Zero de America’s Cup Event (ACE). La propulsión eléctrica será otra de las características destacadas en esta cita deportiva y tecnológica.

En esta línea de compromiso con la sostenibilidad, los organizadores de la Copa América de vela han elegido a la empresa catalana De Antonio Yachts para proveer la embarcación oficial del evento. Esta firma, con sede en Marina Vela, nació en Barcelona hace 12 años y, desde entonces, ha experimentado un crecimiento exponencial.

Según relata Marc de Antonio, uno de los socios fundadores de la empresa, en su primer año de actividad construyeron una unidad, en el segundo año tres y en 2024 tienen previsto construir 175. Este crecimiento ha estado marcado por un hito significativo: la construcción del E23, el primer barco 100% eléctrico de la compañía, que será el oficial de la Copa América de vela.

De Antonio Yachts aspira a popularizar este modelo, que tiene 7,20 metros de eslora, y convertirlo en el primer barco eléctrico de producción en serie. Para ello, cuentan con dos astilleros en Polonia y otro en Almería, y esperan poder producir unas 100 unidades al año. Marc de Antonio asegura que la propulsión eléctrica en el mar no parará de crecer, ya que hay países que se plantean prohibir la navegación de combustión por razones ambientales.

El E23 puede navegar hasta dos horas con un solo carga y, para cargar completamente las baterías, se puede hacer en la torreta del puerto en unas ocho horas o en los abastecedores rápidos, que tienen el barco listo en dos horas. Otra de las ventajas de este modelo es su coste de mantenimiento. Frente a los 200 euros que costaría llenar el depósito de gasóleo de un barco de combustión, cargar el E23 con electricidad supone un coste de entre tres y cuatro euros.

Estas medidas de sostenibilidad en el marco de la Copa América de vela representan un paso más en la creciente tendencia hacia la economía verde en el sector deportivo y tecnológico. La apuesta por la sostenibilidad no solo ayuda a proteger el medio ambiente, sino que también puede generar importantes beneficios económicos a largo plazo.

Por Daniel