Estadio de la Cartuja, en Sevilla.

Los estadios de toda España están acelerando sus preparativos en la carrera por ser anfitriones del Mundial de la FIFA 2030. Los proyectos están en proceso en varias ciudades, cada uno avanzando a su propio ritmo en el contexto de su entorno local.

En el panorama general de las posibles sedes, todas están tomando forma con la única excepción de Valencia, donde la construcción del Nou Mestalla está paralizada debido a problemas judiciales. Este retraso está comenzando a ser preocupante para la ciudad y su proyecto, pero las demás ciudades candidatas ven esto como una oportunidad para fortalecer sus propuestas.

Zaragoza ha salido a escena esta semana con la presentación de la reforma para la Nueva Romareda. Este proyecto, con un presupuesto actualizado de 179,6 millones de euros, es un esfuerzo de colaboración público-privada. Una sociedad mixta, integrada por la Diputación General de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y el propio club, se encargará de la remodelación y la gestión futura del recinto. Con un aforo de 43,000 espectadores, la Nueva Romareda cumple con el requisito esencial de la FIFA de una capacidad mínima de 40,000 asientos.

Otras ciudades y clubes también han hecho avances significativos. Real Madrid ya ha reformado el Santiago Bernabéu, que se espera que sea la sede de la final. El Metropolitano, que tiene apenas una década de vida, cumple con la mayor parte de las condiciones impuestas por la FIFA, ha ampliado su aforo a 70,000 espectadores y está trabajando para renovar sus accesos.

El FC Barcelona está remodelando el Camp Nou en un proyecto estimado en mil millones de euros con una veintena de inversores, incluyendo a JP Morgan, Goldman Sachs, JLL, Pérez-Lorca y Key Capital Partners. Se espera que el nuevo Camp Nou tenga un aforo de 105,000 espectadores y esté listo en 2026. El Stage Front Stadium de Cornellà-El Prat, la casa del Espanyol inaugurada hace solo 15 años, también es un fuerte competidor, sin necesidad de grandes modificaciones.

Málaga y La Rosaleda tienen muchos trabajos realizados. La remodelación del campo del Málaga CF está prevista con un coste de 100 millones de euros, para ampliar su aforo hasta los 45,000 espectadores, lo que implicará un anillo superior y actuaciones paralelas para zonas de ocio, VIP y restauración.

En Sevilla, el campo de la Cartuja se remodelará para ser modernizado. Hay una inversión anunciada por parte de la Junta de Andalucía para colocar placas fotovoltaicas, y se mejorarán los accesos, especialmente para la llegada en transporte público y se ampliarán las plazas de aparcamiento. Su aforo puede crecer hasta 65,000 espectadores.

San Mamés en Bilbao, levantado en 2013, ya está afianzado. Fue elegido como el campo más seguro de Europa en 2017 y 2019 y albergará las finales de la Champions femenina este año y de la Europa League en 2025.

En San Sebastián, la Real Sociedad, con apoyo público, realizó una profunda reforma de Anoeta para retirar las pistas de atletismo y puede ampliar su graderío hasta los 42,000 espectadores.

Con apoyo básicamente público, el Concello de A Coruña licitará la remodelación de Riazor para alcanzar los 45,000 espectadores.

En Gijón, el proyecto presentado por Orlegi Sports, máximo accionista del Sporting, alcanza los 330 millones de euros, para levantar desde cero un nuevo Molinón que alcance los 45,000 asientos.

En Las Palmas, el estadio se remodelará, en una operación encabezada por el Cabildo de Gran Canaria, permitirá aumentar el aforo en 7,600 espectadores.

En Murcia, se pretende ampliar la Nueva Condomina, incorporando un nuevo anillo que aumente la capacidad a 42,000 espectadores.

Las próximas semanas y meses serán definitivas para saber dónde se jugará el Mundial 2030.