El presidente de EEUU, Joe Biden, este lunes en la Casa Blanca.

Las tensiones entre Estados Unidos y el gigante tecnológico chino ByteDance han intensificado una vez más debido a la amenaza de prohibición de la popular aplicación de vídeos TikTok. El pasado miércoles, la Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que otorga a ByteDance un plazo de 180 días para vender su negocio en el país o enfrentar un bloqueo.

Desde su lanzamiento en 2018, TikTok ha ganado una popularidad asombrosa, convirtiéndose en una de las plataformas digitales más populares del mundo. Se estima que actualmente cuenta con más de 1.500 millones de usuarios, 170 millones de los cuales se encuentran en Estados Unidos. Sin embargo, este crecimiento meteórico ha sido visto con recelo en Washington, especialmente debido a que la aplicación es más popular entre los jóvenes estadounidenses que sus equivalentes locales, como Instagram, Facebook y Twitter.

Las preocupaciones de seguridad han sido un factor clave en la creciente desconfianza hacia TikTok. Ya en 2020, el entonces presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva citando temores de espionaje por parte de Pekín como justificación para prohibir la aplicación. Aunque los tribunales anularon la prohibición de Trump, la retórica del miedo ha sido adoptada por su sucesor, Joe Biden, quien ha optado por una vía legislativa para abordar el asunto.

Con el respaldo de un amplio apoyo bipartidista, Biden ha hecho de la seguridad nacional una prioridad en su enfoque hacia TikTok. Sin embargo, la ley propuesta no se limita a TikTok. Otras redes sociales extranjeras como Telegram y la también china WeChat podrían verse afectadas por el mismo mecanismo de presión, que busca forzar su venta dentro de un plazo máximo de seis meses.

La propuesta ha sido criticada por varias organizaciones de derechos digitales, que argumentan que es una medida puramente política que no tiene en cuenta la protección de la privacidad. La Electronic Frontier Foundation ha advertido que el proyecto de ley no detendrá el intercambio de datos, que seguirá siendo recopilado por numerosas plataformas, y en cambio, reducirá los derechos en línea de los usuarios.

Además, estas organizaciones han exigido la aprobación de una ley nacional de protección de datos que limite la recopilación de datos por parte de empresas como Amazon, Google y Meta. Argumentan que la única forma de impedir que los gobiernos utilicen los datos que empresas privadas como TikTok recopilan y almacenan sobre nosotros es, en primer lugar, impedir que estas empresas recopilen y almacenen tanta información.

Las críticas también señalan que la ley propuesta representa un golpe contra la libertad de expresión, con consecuencias que pueden extenderse más allá de Estados Unidos. Jameel Jaffer, director del Knight First Amendment Institute de la Universidad de Columbia, ha señalado que la ley es una traición a la Primera Enmienda y un regalo para los autoritarios de todo el mundo.

Si bien algunos empresarios estadounidenses, como el ex secretario del Tesoro Steven Mnuchin, ya están mostrando interés en comprar TikTok, la venta de la aplicación podría enfrentar obstáculos legales. Se espera que el régimen de Xi Jinping intente bloquear la operación, ya que la transferencia de su aplicación más valiosa a su principal rival tecnológico sería perjudicial para sus propios intereses. Pekín ya ha criticado la lógica detrás de la amenaza de Estados Unidos, calificándola de actitud de «bandido».