El cambio climático está afectando a las especies de aves migratorias en todo el mundo, obligándolas a realizar desplazamientos inusuales y a enfrentarse a desafíos para los que no están preparadas. Este fenómeno también está impactando a los insectos, que constituyen una fuente principal de alimento para muchas de estas aves.

Juan Carlos del Moral, coordinador de Ciencia Ciudadana en SEO Birdlife, explicó que las aves están experimentando grandes cambios en sus hábitats debido al cambio climático. «Muchas de ellas están dejando de desplazarse o están realizando migraciones muy anormales dentro de su fenología», afirmó.

Las aves a menudo se enfrentan a la mortalidad cuando se ven obligadas a migrar a climas para los que no están preparadas. El caso de las golondrinas es un ejemplo especialmente preocupante. Después de recorrer miles de kilómetros hasta el sur de Europa, se encuentran con fuentes de alimentación inexistentes, ya que han tenido que migrar en un ciclo inadecuado.

El cambio climático también está afectando a las aves acuáticas. España solía ser uno de los centros de migración más importantes de Europa para estas especies. Sin embargo, Del Moral indicó que «muchos inviernos no se superan los 500.000 ejemplares».

La crisis climática también está provocando que algunas aves, como los gansos y cigüeñas, ya no migren debido a que los inviernos tienden a ser más suaves. Estas aves ahora pueden encontrar fuentes de alimentación cerca y no tienen que lidiar con la nieve y el hielo que solían restringir su acceso a los alimentos durante el invierno en áreas de España y el centro de Europa.

La migración es una respuesta a la estacionalidad, explicó el Doctor en Biología y Coordinador de Proyectos en Fundación Migres, Alejandro Onrubia. «Lo que hacen las aves es aprovechar el ‘boom’ de recursos de la primavera en el norte y desplazarse hacia el sur antes de que empiece el invierno», señaló.

Sin embargo, el cambio climático está alterando estas dinámicas. Muchas aves ahora tienen que viajar hacia el norte en fechas que no son las suyas, resultando en un desacoplamiento entre los ciclos de la primavera y sus calendarios migratorios.

Este desacoplamiento tiene graves consecuencias, especialmente para las aves que ponen huevos. «Si la primavera se adelanta por los cambios de temperatura, los ciclos de las flores se desarrollan antes, los mosquitos se reproducen antes y cuando llegan estas aves, puede que sea tarde», explicó Onrubia.

Otro factor que afecta a las aves durante sus travesías es la búsqueda de alimento. Aquellas especies que se nutren de insectos se ven particularmente afectadas. Iván Ramírez, jefe de la Unidad de Aves de la Convención sobre las Especies Migratorias (CMS), afirmó que «las aves insectívoras se encuentran en declive».

Un análisis de la revista Science reveló que estamos perdiendo aproximadamente el 9% de la población de insectos cada año a nivel mundial. Esto tiene un impacto directo en muchas aves migratorias que dependen de los insectos para su alimentación.

Las causas de la disminución de las poblaciones de insectos incluyen el uso de pesticidas, la destrucción del hábitat y, en general, la crisis climática. Como resultado, las aves migratorias a menudo tienen dificultades para sincronizarse con la eclosión de las poblaciones de insectos, lo que puede afectar su capacidad para alimentarse y sobrevivir.

Para abordar estos desafíos, la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) ha elegido el lema ‘Protege los insectos, protege las aves’ para el Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebró el 11 de mayo.

Finalmente, las aves migratorias que viajan cada vez más al norte también pueden tener un impacto en la biomasa de destino, es decir, en los animales autóctonos de esas áreas. Este fenómeno puede tener tanto consecuencias positivas como negativas, y a menudo resulta en la hibridación entre especies africanas y locales. La pérdida potencial de una especie al diluirse genéticamente con otra es un área de investigación en curso.