Oshoala, la exjugadora del Barça, a su llegada a un partido con el Bay FC, de la Liga norteamericana de fútbol femenino.

La crítica que «La Liga F no es competitiva» ha sido una constante en los campos de Primera División, en despachos y salas de prensa. La creciente preocupación de que las futbolistas decidan abandonar el campeonato, como ha ocurrido en el Barça recientemente, plantea interrogantes sobre el futuro del fútbol femenino en España. Mientras las jugadoras aspiran a contratos más lucrativos en ligas como Inglaterra o Estados Unidos, España lucha para profesionalizar su liga. La pregunta que se plantea es: ¿Podrá retener a su talento si en otras competiciones la visibilidad, el reconocimiento y las condiciones laborales son radicalmente mejores?

La Liga F se creó hace dos años con la intención de profesionalizar el fútbol femenino en España. Sin embargo, a pesar de llevar la etiqueta de profesional, la realidad es que la estructura y las condiciones de la liga aún están lejos de ser las ideales. Las mejoras son escasas y a menudo endebles, lo que provoca que las jugadoras encuentren más atractivo jugar en torneos extranjeros con mayor inversión, como afirma la futbolista Marta Corredera.

Las ligas de Estados Unidos e Inglaterra están acaparando el talento que se marcha de España. Arkaitz Coca, agente de futbolistas, señala que «España debería ser la tercera» liga más atractiva para las jugadoras extranjeras, pero se está quedando atrás. Incluso la liga italiana, a pesar de las diferencias con respecto a los clubes punteros de España como el Barça y el Real Madrid, es considerada más atractiva debido a su competitividad y a la presencia de clubes históricos.

La falta de inversión en infraestructuras también es un problema para atraer a futbolistas de alto nivel. Amanda Gutiérrez, presidenta de FUTPRO, sindicato mayoritario del fútbol femenino, revela que hay clubes que han intentado fichar a futbolistas de nivel Champions, pero estas se han negado a venir debido a la precariedad de los campos.

Los traspasos de futbolistas de alto nivel también demuestran la diferencia entre las ligas. Racheal Kundananji, jugadora del Madrid CFF, se ha trasladado al equipo estadounidense Bay FC por una suma de 735.000 euros, más un bonus de 70.000 dólares. La jugadora recibirá un salario de 2.5 millones de dólares en cinco temporadas, unas cifras inalcanzables en España.

Sin embargo, no solo se están yendo las futbolistas. Jonatan Giráldez, actual entrenador del FC Barcelona, también se marchará a Estados Unidos, concretamente al Washington Spirit, al finalizar la temporada en Europa.

El panorama que se pinta desde fuera es el de una Liga F cada vez más debilitada. Sin embargo, los dirigentes de la liga parecen vivir en una realidad paralela. Con el lema «Vamos ganando», se posicionan como una de las competiciones más importantes del mundo. Un punto de vista que contrasta con la percepción de Amanda Gutiérrez, que considera que «la Liga F vive en otro universo. Creen que va todo bien».

La presidenta sindical denuncia que la mejora de la liga no solo pasa por aumentar los salarios, sino también por mejorar las condiciones de los campos, los desplazamientos y establecer unos requisitos mínimos para los clubes. Sin embargo, la respuesta de los dirigentes es que cualquier club debería poder competir en la máxima categoría.

Marta Corredera coincide con la opinión de Gutiérrez y añade que «reducir equipos debería ser una de las medidas» para mejorar la competitividad de la liga. La exjugadora del Real Madrid critica que la Liga F y la RFEF no se han esforzado en hacer cumplir las reglas de la competición.

Además de la falta de inversión y la falta de cumplimiento de las normas, las futbolistas también se enfrentan a problemas de visibilidad y casos de acoso. Todo esto contribuye a crear una imagen negativa de la Liga F que desalienta a las futbolistas a unirse a la competición.

La promesa de una liga profesional de fútbol femenino en España parece estar lejos de ser una realidad. «Hay una dejadez hacia el femenino que es muy preocupante», concluye Corredera. «Cuando Inglaterra ganó la Eurocopa se hizo una inversión económica en la liga. En España, no se ha apostado más por el fútbol femenino después del Mundial. Y ya llevamos años haciendo las cosas mal».