Israel se disculpa por el ataque a trabajadores humanitarios en Gaza
El jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, Halevi, durante una conferencia de prensa, aseguró que el ataque que resultó en la muerte de trabajadores humanitarios de la organización WCK, no fue intencional. «Quiero ser muy claro: el ataque no fue llevado a cabo con la intención de herir a los trabajadores humanitarios de WCK. Fue un error que se produjo tras una identificación errónea, de noche, durante una guerra en condiciones muy complejas«, declaró Halevi tras anunciar el fin de la investigación preliminar.
Halevi, quien recibió las conclusiones iniciales de la investigación la noche anterior, expresó su profundo pesar por el incidente fatal. Afirmó, «Lamentamos el daño involuntario a los empleados de la ONG. Compartimos el dolor de sus familias, así como el de toda la organización, desde el fondo de nuestros corazones».
El jefe de las Fuerzas Armadas israelíes reconoció que el incidente fue un grave error, aclarando que Israel está en guerra con Hamás, no con la población civil de Gaza. Aseguró que completarán la investigación en los próximos días y la compartirán con total transparencia. «Aprenderemos de las conclusiones, y las implementaremos de inmediato», agregó.
Halevi también destacó el valioso trabajo de la ONG WCK, una organización que trabaja alrededor del mundo, incluso en Israel, para hacer el bien en condiciones difíciles. «Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) trabajan de cerca con esta ONG y aprecian enormemente la importante labor que realizan», reconoció.
Además, Halevi informó que había visitado el nuevo Centro de Mando Humanitario establecido con el objetivo de mejorar la forma en que se coordina la distribución de ayuda en Gaza. «Continuaremos tomando acciones inmediatas para asegurar que se hace más para proteger a los trabajadores humanitarios. Consideramos muy importante que se siga prestando ayuda humanitaria y seguiremos trabajando para facilitar este esfuerzo vital», afirmó.
El ataque se produjo en la víspera en la zona de Deir al Balá, en el centro de la Franja de Gaza. Las víctimas eran de nacionalidad británica, polaca, australiana, palestina y estadounidense-canadiense. Después del incidente, WCK paralizó sus operaciones en el enclave.
Los trabajadores de WCK estaban en la Franja de Gaza en una misión humanitaria en colaboración con la ONG Open Arms, para establecer un corredor humanitario marítimo entre Chipre y Gaza, una estrategia para eludir las restricciones impuestas por Israel para la entrega de ayuda por vía terrestre.
El Ejército israelí inició una ofensiva contra el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) en respuesta a sus ataques del pasado 7 de octubre, que dejaron 1.200 muertos y 240 rehenes. Desde entonces, las autoridades palestinas han notificado la muerte de cerca de 32.900 personas, a las que se suman alrededor de 440 palestinos en Cisjordania y en Jerusalén Este por las acciones de las fuerzas de seguridad y de colonos israelíes.

