El próximo verano, París será el hogar de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, un evento que, según las estimaciones de Pierre Moscovici, presidente del Tribunal de Cuentas de Francia, le costará a las arcas públicas francesas entre 3.000 y 5.000 millones de euros. Estas cifras fueron reveladas durante una entrevista en la emisora pública France Inter, donde Moscovici compartió que «estos Juegos deberían costar tres, cuatro o cinco mil millones», aunque también admitió que todavía no conocen su coste exacto.
Pierre Moscovici, conocido en la escena política francesa y europea como exministro de Economía y excomisario europeo de Asuntos Económicos, explicó que el Tribunal de Cuentas auditará los costos finales después de los Juegos. A pesar de las cifras asombrosas, Moscovici insistió en que la factura olímpica tendría un impacto «moderado» sobre la deuda pública francesa.
Las declaraciones del presidente del Tribunal de Cuentas llegan en un momento en que el déficit público francés ha aumentado al 5,5 % del PIB durante 2023, seis décimas más de lo previsto. Además, la deuda pública del país totalizaba un 110,6 % del PIB al finalizar el pasado año.
En medio de estas preocupaciones económicas, el Comité Organizador de los Juegos está en medio de una disputa con la región de Isla de Francia, responsable de los transportes públicos de París y su periferia. La disputa se centra en la propuesta del Comité de que las personas con acreditación oficial para el evento, que se calcula serán unas 200.000, puedan viajar de forma gratuita en metros, autobuses y trenes de cercanías.
Sin embargo, la presidenta regional, la conservadora Valérie Pécresse, rechazó esta propuesta, que se estima tendría un coste de unos 10 millones de euros. En lugar de ello, Pécresse instó al Comité a «optimizar sus ingresos» y sugirió que los patrocinadores deberían hacer más.
«Le digo al Comité que optimice sus ingresos y que los patrocinadores se remanguen. Creo que ahí hay suficiente margen de ingresos» para que pueda haber transporte gratis para los acreditados, señaló la presidenta de la región en una conferencia de prensa.
Por lo tanto, a medida que se acercan los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de este verano, queda claro que el evento deportivo más grande del mundo no es solo un desafío atlético, sino también uno económico. Con el escrutinio de la opinión pública y la presión de las necesidades presupuestarias, los organizadores y las autoridades públicas tendrán que trabajar juntas para garantizar que el evento se lleve a cabo de manera eficiente y rentable.
