La Guerra Civil Sudanesa se Extiende a Libia: Mercenarios Sudaneses en Combate
El conflicto civil que se desató en Sudán en abril del año pasado ha cruzado fronteras y ha llegado a Libia, con miles de mercenarios sudaneses en el centro de la lucha. Estos mercenarios han estado combatiendo en Libia desde la muerte de Muamar Gadafi, y se han encontrado inmersos en los recientes enfrentamientos entre las dos administraciones paralelas del país.
Los enfrentamientos más recientes han tenido lugar entre el Movimiento de Liberación de Sudán, dirigido por el gobernador de Darfur, Minni Minawi, y un grupo disidente del Consejo Revolucionario del Despertar (CRD), la milicia a las órdenes de Musa Hilal. Estas facciones se enfrentaron en Balanja, territorio libio, cuando los disidentes del CRD intentaban regresar desde Libia a Sudán para asistir a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y se encontraron con un ataque directo de las fuerzas de Minawi.
Combates intensos y bajas significativas
Según informes del medio sudanés ‘Sudan Tribune’, el número exacto de muertos en el conflicto no está claro, pero se estima que los disidentes del CRD infligieron importantes bajas a las fuerzas de Minawi, incautaron al menos 15 vehículos y capturaron a varios militares. Este conflicto marca un aumento en la actividad de los guerrilleros sudaneses que han estado regresando a Sudán desde Libia para unirse a los bandos en conflicto, particularmente en la región de Darfur, uno de los epicentros actuales de la guerra.
Esta situación es especialmente preocupante debido a la reactivación de los enfrentamientos interétnicos tradicionales, que han sido una fuente constante de violencia y conflictos en la región. En el este del país, el Ejército continúa luchando contra las FAR, y los civiles son a menudo los más perjudicados. Diez días después de que el Consejo de Seguridad de la ONU pidiera el fin de los combates en El Fasher, Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que los hospitales siguen siendo atacados y de que la ayuda exterior no puede llegar a la ciudad debido a la intensidad de la violencia.
El desplazamiento forzado: una crisis humanitaria
Los estragos de la guerra en Sudán han provocado una enorme cantidad de desplazamientos forzosos y millones de personas se han refugiado en países vecinos. Sin embargo, la capacidad de las naciones de hacer frente a la emergencia humanitaria se ha visto sobrepasada. Más de 10 millones de sudaneses se han visto obligados a abandonar sus hogares, y, según estimaciones de MSF, más de 680.000 personas cruzaron la frontera hacia Sudán del Sur desde abril.
El flujo migratorio no cesa, y la ayuda humanitaria resulta insuficiente. En los próximos meses, es probable que aumente la presión sobre los servicios de salud y las organizaciones de ayuda: se estima que en julio siete millones de personas se quedarán sin acceso a alimentos suficientes, advierte la oenegé.
Renk, en el estado del Alto Nilo en Sudán del Sur, se encuentra a unos 60 kilómetros de Joda, el punto de entrada oficial para las personas que huyen de la guerra. Unos 13.000 refugiados y repatriados se encuentran actualmente varados en el centro de tránsito de la ciudad y sus alrededores. Las condiciones de vida son terribles y cuentan con alimentos, agua, refugio, instalaciones sanitarias y atención médica limitadas.
Muchos de los que llegan a la frontera están heridos y gravemente desnutridos, después de haber caminado durante semanas para llegar a un lugar seguro. Actualmente, las agencias de ayuda les proporcionan dinero para comprar comida para siete días, pero muchas personas se encuentran atrapadas en el centro de tránsito de Renk durante semanas o incluso meses, mientras esperan el transporte para continuar su viaje.
