El espectro de la guerra se cierne sobre Europa. No es una afirmación descabellada ni una visión apocalíptica, sino un hecho evidente que se constata en los movimientos geopolíticos y económicos que se están produciendo en el viejo continente. No es una afirmación mía, sino de un amigo experto en Defensa. Al preguntarle si era alarmista admitir que Europa se encuentra en un clima prebélico, me respondió con pesadumbre que no hay otra manera de calificar el contexto actual.
Esta conclusión no se basa únicamente en el tono beligerante de los políticos, sino en hechos concretos. Uno de ellos es que, desde la caída del muro de Berlín, nunca antes habían tenido lugar maniobras continentales de la OTAN en Europa de la magnitud de las que ahora están en marcha en la parte oriental del continente, la más cercana a Rusia. Pero hay un indicador aún más revelador: el de la economía. Y es que, como bien dice el dicho, cuando el dinero mira a la guerra…
Europa, que se erigió con el objetivo fundamental de fomentar la cooperación y evitar conflictos bélicos, está adaptando su economía a este contexto prebélico. En marzo de 2022, un mes después de la invasión rusa de Ucrania, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) aprobó la ‘Iniciativa Estratégica de Seguridad Europea‘, un plan para financiar con hasta 6.000 millones de euros proyectos tecnológicos e infraestructuras de Defensa. En junio de 2023, esta cantidad fue ampliada a 8.000 millones de euros.
En febrero de 2024, el Consejo Europeo otorgó al BEI, presidido por Nadia Calviño, el mandato de continuar mejorando el acceso a la financiación de las empresas europeas de Defensa. Y recientemente, los ministros de Economía y Finanzas de la UE acordaron poner en marcha un plan de acción propuesto por Calviño. Este plan implica que el BEI renunciará al requisito de que los proyectos de doble uso (civiles y militares) tengan que obtener más del 50% de sus ingresos previstos del uso civil. Aunque el BEI no podrá invertir en armamento, la eliminación de este requisito supone un avance significativo para militares e industria.
En los próximos días, se espera que el Parlamento Europeo apruebe definitivamente unas nuevas reglas fiscales. Entre sus novedades, establecen que la inversión en Defensa de los Estados no se tendrá en cuenta a la hora de valorar si han incurrido en un déficit presupuestario excesivo. Esta es una indicación clara de que se está priorizando la inversión en Defensa sobre otras consideraciones fiscales.
En resumen, Europa está tomando medidas concretas para adaptarse a un clima prebélico. Estas acciones no solo se reflejan en las maniobras militares en la frontera con Rusia, sino también en la adaptación de la economía y las reglas fiscales para facilitar la inversión en Defensa. Y todo esto se produce en un contexto en el que las tensiones geopolíticas están en aumento. Es evidente que, como dice mi amigo, cuando el dinero mira a la guerra, la niebla prebélica se vuelve espesa.
