En medio de un clima de críticas y cuestionamientos, el presidente de Repsol, Antoni Brufau, ha reafirmado la postura de la empresa frente al cambio climático. Lejos de adoptar una actitud de negación o retraso, Brufau ha declarado de manera contundente que son «activistas en la lucha contra el cambio climático» y que demuestran esta afirmación a través de la descarbonización de su industria. Estas declaraciones se produjeron en respuesta a comentarios realizados por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y surgieron en el contexto de la participación del consejero delegado de Repsol en el Foro de Davos.
Las afirmaciones tuvieron lugar durante la junta de accionistas de Repsol en Madrid, donde los propietarios de la empresa han respaldado su estrategia de transición energética. Esta estrategia, que ha sido cuestionada por Teresa Ribera y que cobró mayor relevancia después de una demanda de Iberdrola por ‘greenwashing’ en su publicidad de biocombustibles, implica mantener la producción de petróleo y gas e impulsar los combustibles y gases renovables como una opción sostenible.
El consejero delegado de la empresa, Josu Jon Imaz, ha reafirmado este enfoque, afirmando que la compañía seguirá proporcionando «todas las formas de energía que la sociedad necesita». Añadió que el único límite será la tecnología, no la ideología, y que la empresa continuará operando de manera cada vez más sostenible y descarbonizada.
A pesar de las críticas de Greenpeace y de una joven accionista de 25 años, Imaz defendió con vehemencia la necesidad de seguir produciendo petróleo y gas. Argumentó que los aerogeneradores están hechos de petróleo, al igual que los paneles fotovoltaicos y que cada vez más, las carrocerías de los coches eléctricos contendrán más petróleo para reducir el peso. Subrayó que el petróleo no genera emisiones porque no se quema.
Imaz también insistió en que no se necesita ser un experto en economía para comprender que si dejamos de producir petróleo y gas, su precio aumentará. Criticó a quienes cierran los ojos ante familias y empresas que no pueden pagar las facturas y acusó a los defensores de los intereses del lobi eléctrico de ser responsables del aumento de las emisiones de CO2 en el mundo.
Durante su intervención, Antoni Brufau, presidente de Repsol, defendió la descarbonización de la economía más allá de la electrificación, a través de los biocombustibles y los gases renovables. Criticó la «excesiva regulación» europea y el veto a la neutralidad tecnológica. Según Brufau, Europa se centra demasiado en la sostenibilidad, olvidando aspectos relacionados con la competitividad como la seguridad y los costos de suministro, frente a la «competencia agresiva» de China y el «proteccionismo» de los Estados Unidos.
Brufau señaló que Europa ha perdido peso en la economía mundial entre 2010 y 2023, mientras que Estados Unidos ha crecido. No obstante, se mostró optimista ante los cambios de políticas que se están produciendo en Europa, liderados por la ley de industria Net Zero, que «rompe el principio de determinismo tecnológico» y abre el camino a nuevas energías más allá de la electricidad.
