Carlos Alcaraz: El Rayo de la Derecha que Cruza Wimbledon
Es un dicho común que después de la tormenta llega la calma. En el caso de Carlos Alcaraz, lo que llega después de la tormenta es su propia marca de tormenta. Las nubes que oscurecieron su juego contra Frances Tiafoe han dado paso a una tormenta de destreza y habilidad que ha llevado a Alcaraz a los cuartos de final de Wimbledon. Su encuentro con Ugo Humbert, de 26 años y 16 del mundo, se ha caracterizado por una derecha eléctrica, letal y definitiva.
A pesar del estruendo y la amenaza de la tormenta, Alcaraz ha demostrado su marca de la casa: golpes descarados, servicios excelentes y un set entregado al despiste. Sin embargo, este español no es simplemente un jugador de tenis; es una tormenta eléctrica que avanza en el torneo con un poderío que rivaliza con los truenos que retumban en el cielo londinense.
Alcaraz: Un Campeón en Marcha
Wimbledon, con su tradición de fresas con nata y calendarios trastocados por la lluvia, se ha refugiado bajo el techo de la pista central. En medio de la tormenta, ha surgido una figura indomable: Carlos Alcaraz. El español ha demostrado una capacidad notable para solucionar los enigmas del juego y encenderse cuando ve la puerta a la siguiente ronda.
Alcaraz ha mostrado una terquedad y un enfoque aún más fuertes contra Humbert. Desde el principio, ha estado alerta para evitar sorpresas desagradables y se ha obligado a sí mismo a esforzarse más. A medida que avanzan las rondas, Alcaraz se afina más. Sus piernas están más activas y responde bien a lo que propone Humbert. Pero a medida que pasa el tiempo, Humbert se va diluyendo en la tormenta que Alcaraz desata en la cancha.
En el quinto juego, Alcaraz muestra sus garras. Con una rotura, pone las cosas en su lugar, su orden. No le importa lo que pase en el cielo; él ejecuta la derecha como un rayo, llevando a Humbert hacia atrás, sacando sus mejores servicios en momentos de tensión y manteniendo su concentración. Y cuando se trata de ganarse al público, Alcaraz ha demostrado ser un maestro.
El Dominio de Alcaraz
Alcaraz ha desplegado una serie de recursos impresionantes, que han alejado las nubes y asegurado el primer set con seriedad. Comienza a entender que la recompensa al final de la semana vale la pena esconder las florituras un poco más. Su tenis de fondo de armario, esa derecha que desafía a los truenos y ese revés, es suficiente.
Humbert intenta devolver la calma al partido, pero Alcaraz desbarata sus intentos. Alcaraz se ha convertido en un excelente sacador. Ya era bueno su primer golpe, potente y acertado. Pero ha practicado una y otra vez para que, además, sea efectivo y singular cuando el rival intenta desviar el guion. Aquí reside parte de su grandeza, la que ha ido adquiriendo poco a poco en estos meses.
Alcaraz reconduce una y otra vez el partido hacia donde quiere. No quiere despistes ni esfuerzos redoblados. Afinado como él quiere y con el partido en su punto, Alcaraz persigue la rotura con ahínco. Y cuando la consigue, es un momento decisivo: al resto y con 5-4 a favor. Aquí está la otra parte de su grandeza, la que ha perfeccionado en su presencia en las alturas.
El último punto magistral deja a Alcaraz sin fuerzas para los siguientes minutos. Humbert se pregunta: ¿qué ha pasado? Alcaraz, capaz de lo mejor y de que la falta de exigencia por parte del rival lo lleve a la desidia, se recupera. Con 3-4 y 0-40, vuelve como si hubiera salido de la pista en la hora anterior, y reconduce con la derecha la lógica, su lógica.
La lógica que dice que el rival puede intentarlo y ganarse el derecho a soñar, pero que aquí se impone Alcaraz cuando él quiera y cuando él diga. Y es con 5-5, rota la defensa del rival, que se abre la puerta a Alcaraz. Entra con una derecha a la línea para quebrar las últimas defensas de Humbert y gana su pase a cuartos. Así que, que pase el siguiente.
Alcaraz comentó sobre su juego: «Jugar contra zurdos siempre es un poco complicado. Jugué en Queen’s mi primer partido contra un zurdo y aprendí un poco de esos cortados que pueden hacer. Me he sentido genial hoy, creo que he jugado a un gran nivel, he intentado no pensar que era zurdo y poner mi propio estilo». Y sobre ese punto magnífico del segundo set, dijo: «No pienso antes en los golpes que hago, las dejadas de derecha y los willies me gustan mucho, así que intento hacerlos en cada partido. Ahora descansaré para estar al cien por cien y veré alguno de los partidos, pero ya en casa».
Carlos Alcaraz, ya en los cuartos de final, combina su fuerza y determinación con una derecha como un rayo que atraviesa la cancha de Wimbledon. Y mientras la tormenta ruge fuera, Alcaraz se prepara para la próxima ronda, listo para desatar su propia tormenta en la cancha.
