En un intento por mitigar el desastre financiero que amenazaba a las empresas, pymes y autónomos durante la pandemia, el Gobierno creó créditos bancarios con aval público del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Cuatro años después de esta medida, el rendimiento de estos créditos ha sido más positivo de lo que se esperaba inicialmente, aunque también se ha registrado un deterioro progresivo y esperado.

Según un informe del ICO al que este diario ha tenido acceso, la morosidad de estos préstamos – definida como más de 90 días de impago – había aumentado desde el 1,67% en enero (2.346,3 millones de euros en impago) y el 2,004% en abril (2.815,5 millones de euros) al 2,3% (3.231 millones de euros, un aumento del 38% y 15%, respectivamente) al cierre de septiembre pasado.

Estos impagos han llevado al Estado a pagar 701 millones de euros a la banca, un 34,5% más que en abril, en virtud de las garantías que concedió para mantener la financiación fluyendo durante las primeras fases del coronavirus. El Estado se comprometió a asumir el 80% de las pérdidas causadas a los bancos por los créditos morosos a autónomos y pymes y entre el 60% y 70% en los préstamos impagados a empresas de mayor tamaño.

Paralelamente, las entidades han pagado al ICO 1.925,79 millones de euros como remuneración por haber recibido los avales, un 12% más que en abril. Aunque el saldo sigue siendo positivo para el Estado, es probable que se invierta en algún momento debido al monto de los créditos en impago, que se espera que aumente a medida que los clientes en situación más delicada tengan más problemas para afrontar las cuotas.

El número de operaciones morosas ascendió a 55.439, concedidas a 38.781 autónomos, pymes y empresas. Estos créditos impagados se comparan con los 1.192.484 que se concedieron, con 674.922 beneficiarios que recibieron 140.737 millones de euros.

La morosidad es más alta en las micropymes, autónomos y pymes (2,89%) que en las empresas de mayor tamaño (0,8%). Esto se debe a que la mayoría de las operaciones (el 98% del total) se concedieron a trabajadores autónomos y pequeñas y medianas empresas.

Por sectores, es notable que el sector de turismo, ocio y cultura presenta una tasa de impagos inferior a la media (1,98%), a pesar de haber sido uno de los más afectados por el confinamiento. La fuerte recuperación de su actividad tras la reapertura de la economía posterior a la pandemia le ha permitido lograr una situación financiera mucho más sólida de lo que se esperaba en la primavera de 2020.

Las cifras del informe del ICO, que se espera que aumenten en los próximos trimestres, difieren de las cifras proporcionadas por el Banco de España debido a las diferencias en la metodología de cálculo. El ICO toma como referencia la cantidad máxima de crédito otorgado porque considera que ofrece la imagen más realista. Sin embargo, el Banco de España toma como referencia el último saldo vivo del crédito dispuesto y calcula la tasa de dudosidad, que incluye tanto los créditos impagados como los registrados en la categoría de dudosidad subjetiva.

En resumen, aunque los créditos con aval público del ICO han mostrado un rendimiento más positivo de lo esperado durante la pandemia, se está registrando un deterioro progresivo. Con el tiempo, se espera que la morosidad aumente, especialmente entre las pymes y los autónomos. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el saldo sigue siendo positivo para el Estado.