Un ataque de la milicia hutí contra la terminal internacional de Riad dejó el sábado 12 muertos y 309 heridos, en un episodio que ha elevado la tensión en el Golfo Pérsico y podría propiciar una intervención militar de Estados Unidos junto a Arabia Saudí.
Los rebeldes advirtieron este domingo a las aerolíneas y a los viajeros que eviten los aeropuertos saudíes. Al menos un misil logró superar las defensas aéreas de Arabia Saudí e impactó entre las terminales 3 y 4 del aeropuerto Rey Khalid, donde cientos de personas aguardaban para embarcar en una jornada habitual.
El ataque más mortífero en un país árabe del Golfo
La explosión devastó parte de las instalaciones: el fuego se extendió por los pasillos, se desplomaron techos y reventaron paredes de las salas. Decenas de ambulancias acudieron para evacuar a los afectados, mientras las sirenas ponían fin a una semana de asedio sobre el aeropuerto Rey Khalid.
La terminal ya había sufrido otros dos bombardeos, con al menos tres fallecidos, al tiempo que Arabia Saudí respondía con ofensivas aéreas contra posiciones hutíes en Yemen. El ataque del sábado es el más mortífero cometido contra un país árabe del Golfo desde el inicio de la guerra entre EE UU e Irán.
Las víctimas mortales eran pasajeros o trabajadores del aeropuerto. Cuatro tenían nacionalidad saudí y las restantes procedían de Egipto, Jordania, Siria, Sudán, India, Cisjordania y Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, señaló que el Ejército de su país «podría» sumarse a Arabia Saudí en su ofensiva contra la milicia. Tras considerar el ataque «inaceptable», afirmó que estudiarán la situación, tomarán una decisión y actuarán «con mucha rapidez».
Washington evalúa su posición ante la crisis
Las declaraciones de Trump podrían anticipar un cambio en la postura de la Casa Blanca. Hasta ahora, Washington había rechazado las peticiones del príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, para organizar una coalición contra los rebeldes hutíes, apoyados por Irán y responsables de rápidos avances en Yemen.
Estados Unidos tampoco ha incrementado los recursos destinados a la defensa aérea saudí, en buena medida por la escasez de misiles interceptores que afecta a su fuerza aeronaval. Washington reserva munición para escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz y para una eventual gran operación militar contra el régimen de los ayatolás.
Trump tampoco quiere abrir otro frente de guerra sin conocer aún cómo resolver el conflicto iraní, especialmente antes de las elecciones a la Cámara de Representantes y al Senado del 5 de noviembre. Los sondeos anticipan que la guerra con Teherán podría costar votos al Partido Republicano, mientras una nueva escalada también podría afectar a la producción y exportación de petróleo.
En las últimas semanas, los ataques hutíes han ganado eficacia mientras se debilita la capacidad defensiva de Riad. Los misiles superan con mayor facilidad el escudo antiaéreo saudí. Las tropas del reino respaldan actualmente al Gobierno oficial de Yemen para expulsar a la milicia de Saná y de las costas de Bab al-Mandab y el mar Rojo, zonas estratégicas para el comercio marítimo mundial.
Los rebeldes pretenden estrechar el cerco sobre el paso marítimo por el que circula una cuarta parte de los portacontenedores internacionales y una parte importante del crudo saudí destinado a la exportación. Estados Unidos podría intervenir si cumplen su amenaza de extender el conflicto al resto de los países del Golfo.
Advertencia sobre los aeropuertos saudíes
La Meca y Medina, las únicas ciudades excluidas
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, declaró que únicamente las ciudades sagradas de La Meca y Medina quedarían al margen de las acciones de la milicia. Según afirmó, el resto del espacio aéreo y los aeropuertos de Arabia Saudí son vulnerables y constituyen un teatro de operaciones para sus fuerzas.
Los insurgentes consideran que un colapso del tráfico aéreo causaría graves daños a la economía saudí. A finales de octubre, Riad acogerá la cumbre Iniciativa de Inversión Futura, conocida como el «Davos del desierto», una cita financiera internacional que reúne anualmente a miles de inversores, economistas y ejecutivos. Las agencias de seguridad trabajan para asegurar la protección del evento.
Al menos seis aerolíneas han suspendido temporalmente sus vuelos con Riad, entre ellas Air India, FlyDubai, Lufthansa, Kuwait Airways y Pakistan International Airlines. Alemania, Canadá, Reino Unido e Irlanda han recomendado a sus ciudadanos no utilizar el aeropuerto de la capital saudí. Estados Unidos solo autoriza a sus funcionarios a emplearlo con un permiso especial.
Condena internacional y apoyo limitado a Riad
La Liga Árabe, integrada por 22 países, calificó los misiles hutíes como una «amenaza directa» para la población civil y alertó de un riesgo real de escalada militar «muy peligrosa». La organización denunció una «flagrante violación del Derecho Internacional».
Por su parte, Kuwait, Jordania, Bahréin y Catar condenaron el ataque y recordaron que Arabia Saudí forma parte de la «seguridad colectiva» de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo.
Fuera de la región, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, aseguró sentirse «profundamente conmocionado» por el bombardeo y exigió el cese inmediato de las agresiones contra instalaciones civiles. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió de una «peligrosa escalada» de la guerra en Oriente Medio.
Von der Leyen sostuvo que los ataques de los aliados de Irán están sumiendo a la región en una espiral de violencia y desestabilizando nodos esenciales de transporte y energía en todo el mundo.
Aunque Arabia Saudí solicitó a Francia y Alemania ayuda logística y sistemas militares defensivos, los países de la Unión Europea no han respondido a esa petición. El Reino Unido sí ha enviado un avión cisterna de la RAF e interceptores aéreos en apoyo de Riad.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, propuso establecer una cooperación estrecha entre la misión de la UE en el mar Rojo y una coalición naval liderada por Arabia Saudí para frenar a los rebeldes.

