En el año 2023, España marcó un hito al alcanzar un «máximo histórico» de exportaciones de alimentos y bebidas, lo que resultó en una subida anual del 14,5% en el saldo positivo comercial agroalimentario. Según el informe de la balanza comercial de ese año, el país obtuvo un superávit de 14.124,4 millones en el comercio de alimentación, bebidas y de tabaco. Las exportaciones alcanzaron un impresionante total de 67.209,6 millones de euros y repuntaron un 4,6% anual.
Este aumento también fue visible en las importaciones agroalimentarias, que crecieron un 2,3% hasta alcanzar los 53.086 millones de euros, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio. El sector de alimentos, bebidas y de tabaco se convirtió en el segundo de más peso dentro de las exportaciones españolas, solo superado por el de bienes de equipo, representando un 17,6% del total.
Los destinos y productos más relevantes en la balanza comercial española muestran la influencia positiva de las ventas de frutas, hortalizas y legumbres a Alemania. Sin embargo, no todo fue positivo: se destacó la disminución de las exportaciones de aceite a Bélgica.
Dentro de la balanza agroalimentaria, las frutas, hortalizas y legumbres ocuparon el lugar más prominente. Las ventas externas de estos productos ascendieron a 22.918,4 millones de euros, un incremento del 5,1%. Además, las importaciones hortofrutícolas también aumentaron, alcanzando los 8.218,3 millones, un 12,1% más que en 2022.
El segundo lugar en importancia lo ocuparon las ventas de productos cárnicos, con un total de 12.192,6 millones y un repunte del 6,4%. Por otro lado, las importaciones alcanzaron 3.385,6 millones y subieron un 13,7%. Las exportaciones de aceites y de grasas se situaron en tercer lugar, con 6.847,6 millones, aunque descendieron un 2,9%, y las importaciones se situaron en 5.253,8 millones y cayeron un 11,8%.
El cuarto grupo en valor de exportaciones lo formaron los pescados, mariscos y conservas, con 5.344 millones y un leve descenso del 0,2%. Sin embargo, España es deficitaria en el comercio pesquero, con unas importaciones por valor de 8.183,5 millones (-7,9%). Esto implica que el déficit comercial pesquero se redujo hasta los 2.839,5 millones (-19,5% frente a 2022), reflejando la caída del consumo nacional de estos alimentos.
También hubo un aumento en las exportaciones españolas de azúcar, café y cacao, que crecieron un 10,4% hasta los 2.771 millones, aunque las importaciones también se incrementaron hasta los 4.775 millones (+14%), con un saldo negativo de 2.004,3 millones.
Finalmente, las exportaciones de lácteos y huevos ascendieron a 2.409 millones y subieron un 8,5%, pero las importaciones también repuntaron un 10,5%, hasta los 3.266,5 millones. Como resultado, España tiene un déficit comercial de 857 millones de estos productos.

